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Francisco García Mota: «Sé que cada día, la Palabra de Dios me da una lección»

Francisco García Mota // S. FENOSA
Publicado: 11/02/2019: 5325

Entrevista al sacerdote Francisco García Mota, nacido en Cortes de la Frontera en 1930 y ordenado en 1954.

¿Qué te parece si empezamos con algo sencillito? ¿Para qué vivimos? ¿Por qué y para qué estamos aquí?

Desde niño fui un hombre religioso, pero hasta que no fui un poco mayor no comprendí, que aquí estamos para hacer la voluntad de Dios y ese ha sido mi planteamiento siempre.

¿Sabe alguien qué es la vida y qué sentido tiene?

La vida tiene un sentido, yo tengo que estar al servicio porque Dios lo quiere, el sentido del servicio a los demás, Dios me llama a mí para algo, para hacer su voluntad y su voluntad es amar a los hermanos y entregarse a ellos, estar al servicio de los hermanos.

Hemos rezado que la vida es un valle de lágrimas. ¿Así es?

Depende de cómo se entienda, si se entiende desde el punto de vista pagano, lo es, pero desde el punto de vista cristiano, es un acompañar a Dios, a Cristo en la cruz. El que quiera seguirme que tome su cruz y me siga.

¿Estamos aquí para hacer méritos para la otra vida y para glorificar a Dios?

Yo creo que para eso estamos, para hacer la voluntad de Dios. Y que después Dios, a pesar de mis pecados y mis defectos me acoja porque yo por mi voluntad he querido hacer su voluntad.

¿Qué aporta a tu vida el Evangelio?

Para mí el Evangelio ha sido la palabra de Dios que se acerca a mí, y cada mañana cuando me levanto lo primero que hago es ponerme en manos de Dios. Y leer las lecturas antes de las misas y reflexionar, porque yo sé que cada día, la Palabra de Dios me da una lección que tengo que acoger para cumplirla.

¿Debe un hombre vivir para los demás, o eso es un mito cristiano humanista que no tiene nada que ver con la ley natural?

Yo entiendo que el hombre vive para los demás, no se vive para uno mismo. Así lo he entendido yo, y lo he intentado siempre, no hacer mi voluntad, sino la voluntad de los que han estado sobre mí.

¿Quiénes son los enemigos de la vida?

Aparte del demonio, son todos aquellos que me quieren separar de Dios. Hoy día hay un enemigo enorme en los medios de comunicación, sin generalizar, no ofrecen valores que tengan una fuerza cristiana, sino que ofrecen unos valores que no tienen ningún fundamento humano. Pienso en la conducta de un niño, ¿quién la forma hoy día? ¿los aparatitos? ¿los padres? ¿el colegio? se está creando una niñez y una juventud que no tiene deseos, ni ilusiones, más allá de los que les dan los medios de comunicación. Porque por desgracia la gente busca entretenimiento, pero junto a ello, hay valores que no son cristianos.

También el enemigo puede ser uno mismo, ¿no crees?

Por supuesto, en cuanto pongo mi egoísmo por encima de otras cosas. El yo, es el enemigo.

¿Qué es lo más inteligente que se puede hacer en esta vida?

Lo he comprendido ya de adulto, pero creo que lo más inteligente es no ser yo, sino yo para ti. Tanto en el matrimonio, como en la vía sacerdotal, yo soy para ti y si puedo trabajar con los más necesitados mejor, porque tenemos muchas cosas que nos sobran y hay mucha gente a la que le faltan cosas.

¿A vivir se aprende? ¿Y a ser sacerdote?

Se aprende a vivir ayudado por los demás. Siempre me he dedicado a la educación y estoy convencido de que al niño desde pequeño hay que llevarlo de la mano, de adolescente igualmente y es obligación de los padres y también de los colegios. Para que el niño no haga lo quiera, sino lo que debe hacer. La vida se aprende así, cuando te llevan por el camino del bien. De sacerdote pasa lo mismo, yo he aprendido a ser sacerdote a través de mi tiempo sacerdotal. Cada día he aprendido algo nuevo y he visto que había algo que corregir.

¿Crees que sabes vivir?

Yo creo que he aprendido a vivir, lo que pasa es que a veces no vivo como debo vivir, ese es mi pecado.

¿Has sufrido alguna crisis vital? ¿En qué o en quién te apoyaste cuando la sufriste?

No, he tenido momentos difíciles, pero Dios me ayudó y fui fiel.

En este momento de la vida en el que estás ¿crees que te ha queda algo por hacer?

Yo ya puedo hacer poco, pero le digo a mis compañeros: "estoy al servicio. Yo estoy aquí para servir en lo que pueda". Todos los días estoy a las 8.30 en la Catedral para hacer un rato de oración y concelebrar.

¿Cuál crees que es tu gran aportación a la Diócesis de Málaga?

En los cargos que he tenido me he dedicado plenamente a ellos, pero los que me han dado más visibilidad son dos, mi etapa como responsable de las Escuelas Rurales, que Dios me ayudó mucho y mi etapa de Deán de la Catedral en la que me dediqué en cuerpo y alma a mejorar la mejorar la Catedral para servicio de los fieles.

¿Cuál es el mayor desafío al que se enfrenta nuestra iglesia local hoy?

Creo que nos falta fuerza, teníamos que salir más a la calle. Me parece que estamos un poco parados, un poco dormidos ¿Qué se puede hacer? No lo sé. Pero creo que tendríamos que tener más sabia, más fuerza.

¿El peor pecado con el que has tenido que lidiar?

El hacer lo que me diera la gana, que a veces me apetecía, pero siempre he creído que estaba al servicio de los demás y por tanto me tenía que guardar muchas cosas que quería para dedicarme a ser sacerdote al servicio de los demás.

¿Cómo podemos escapar de las falsas necesidades?

Con la oración. Para mí si no tenemos oración vamos de fracaso en fracaso. Jesús cuando iba a realizar una tarea se retiraba a orar y después hacía.

¿Qué cosas te importan de verdad y qué cosas no te importan nada?

Lo importante en la vida es no centrarse en uno mismo, porque si lo haces fracasas y nunca serás feliz. Para mí lo importante es estar al servicio y eso nos hará felices, por lo menos a mí me ha hecho feliz.

¿Quién es Jesucristo para ti?

Es la piedra donde yo estoy apoyado. Si no me sostuviera sobre Jesucristo, su palabra y su obra estaría tirado en el suelo.

¿Cómo te gustaría morir?

En paz con los que me rodean, en paz conmigo mismo para que le pueda decir a Dios aquí estoy Señor porque quise hacer tu voluntad. Es lo que decimos tanto en el Padre Nuestro.

¿Qué le dirías a quien se esté planteando si Dios lo llama para ser cura?

Que se olviden de sí y que piensen qué puede hacer los demás, y entre las cosas que puede hacer por los demás, la mejor es ser sacerdote. Donde te olvidas de tus cosas para para entregarte a los demás, en el culto a Dios y el servicio a los hermanos.

¿Podemos decir que hemos venido y estamos aquí para ser felices?

Yo creo que sí, que Dios nos creó para ser felices; pero a veces nuestro pecado lo estropea todo.

¿Qué le falta al presbiterio diocesano?

No me atrevo a juzgar, cada época es como es, mi época era distinta a la de ahora. Les diría a mis compañeros de verdad que dediquen más tiempo a la oración, que no se busquen a sí mismo y que siempre estén al servicio de los demás.

¿Eres un sacerdote dócil?

Sí, los obispos me han tenido a su servicio y los he sentido siempre muy cercanos, he tenido ocho obispos aunque dos han sido auxiliares y con los ocho he sido feliz. Creo que me han querido y los he querido, especialmente a D. Ramón Buxarrais, que para mí fue un hermano más que un obispo.

Hay quien sugiere que la soledad del cura puede llegar a ser insoportable, ¿has vivido la soledad como un calvario alguna vez? Si es así ¿qué hiciste para abrazarlo?

No, porque nunca me he encontrado solo. Siempre he estado muy acompañado, tanto de seminarista como de superior del Seminario, y después he vivido con mis padres y mi hermana, con la que sigo viviendo a día de hoy. Y con mis obispos nunca me he encontrado solo, siempre he sentido su cercanía.

¿Tienes algún hobbie que te rescate del hastío?

La lectura, me ha enriquecido mucho.

A estas alturas del partido ¿volverías a ser sacerdote?

Volvería tranquilamente porque no tengo nada de que arrepentirme.

Chaplin, como casi todos, empezó diciendo que la vida era maravillosa y acabó diciendo que no tenía ninguna gracia. ¿Qué le responderías?

Eso no lo acepto, para mí la vida ha sido maravillosa, he sido feliz, sigo siendo feliz y espero morir siendo feliz

Rafael J. Pérez Pallarés

Rafael J. Pérez Pallarés es sacerdote diocesano y Delegado Diocesano de Medios de Comunicación. Todas las mañanas presenta y dirige el programa de Canal Sur Radio y Radio Andalucía Información “Palabras para la vida”, un programa fruto de los acuerdos entre RTVA y los obispos andaluces.