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Francisco J. Cuenca: «Junto al Sagrario, los miedos desaparecen»

Francisco J. Cuenca Villalba
Publicado: 18/02/2019: 3696

Entrevista al sacerdote Francisco J. Cuenca, nacido en 1990 en Vélez Málaga y ordenado sacerdote en 2017.

«No podemos ser sacerdotes de forma aislada»

¿Qué te parece si empezamos con algo sencillito? ¿Para qué vivimos? ¿Por qué y para qué estamos aquí?

Para amar y ser amados.

¿Sabe alguien qué es la vida y qué sentido tiene?

Los santos supieron descubrir el sentido de la vida, y es vivir plenamente la fe en Cristo muerto y resucitado por nosotros, que nos invita a dar testimonio en medio del mundo de su Evangelio.

Hemos rezado que la vida es un valle de lágrimas. ¿Así es?

En momentos de nuestra vida en que la pena nos aflige y verdaderamente nos sentimos desconsolados. Pero nuestra fe nos asegura que Cristo vive eternamente, y que los males de este mundo son pasajeros. Por eso, debemos de ser capaces de reponernos con alegría de espíritu de cualquier adversidad.

¿Estamos aquí para hacer méritos para la otra vida y para glorificar a Dios?

No, estamos aquí por amor de Dios hacia nosotros, y por eso vivimos dando gloria a Dios, mediante la oración y el obrar en caridad.

¿Qué aporta a tu vida el Evangelio?

El Evangelio es la guía de viaje para esta vida, en él encuentro la ruta que como cristiano he de seguir.

¿Debe un hombre vivir para los demás, o eso es un mito cristiano humanista que no tiene nada que ver con la ley natural?

Debe un hombre vivir por amor, y este amor nos conduce a sentir al otro como hermano, por lo que debemos de estar al servicio los unos de los otros, en especial de los mas necesitados. Pero no por obligación o por ley, sino por amor.

¿Qué es lo más inteligente que se puede hacer en esta vida?

Dejarse amar por Dios, porque ello es la felicidad plena.

¿A vivir se aprende? ¿Y a ser sacerdote?

A vivir vamos aprendiendo poco, mediante errores y aciertos, confiando en que el Espíritu Santo nos asiste. Y a ser sacerdote, creo que una vez que eres ordenado, es como cuando te dan el carnet de conducir, sabes toda la teoría, tienes una idea de como va y de lo que tienes que hacer, pero con la práctica diaria del propio ministerio es cuando aprendes verdaderamente que es ser sacerdote.

¿Crees que sabes vivir?

Creo que sé amar, porque me siento amado por Dios. Y en mi opinión eso es vivir.

En este momento de la vida en el que estás ¿crees que te ha queda algo por hacer?

Creo que me queda mucho por hacer, procuro cada día exprimirme al máximo, y si algo se va quedando atrás ya habrá otra oportunidad de hacerlo más adelante, no estaba para mí.

¿Cuál crees que es tu gran aportación a la Diócesis de Málaga?

Simplemente mi vida, que es todo lo que tengo y está puesto al servicio de Cristo y de su Iglesia.

¿Cuál es el mayor desafío al que se enfrenta nuestra iglesia local hoy?

Saber estar a la escucha de los tiempos. Siento que seguimos estando muy preocupados en mantener estructuras, conceptos, formas de trabajar que ya no dan respuesta a la realidad que vivimos.

¿El peor pecado con el que has tenido que lidiar?

Personalmente, con una virtud que cuando la uso bien es un gran don, pero cuando no la uso con caridad es una gran falta. Y, en general, la soberbia y el sentirse imprescindible, creo son unos pecados muy arraigados en nuestra sociedad.

¿Cómo podemos escapar de las falsas necesidades?

Poniendo al prójimo por delante nuestra, descubriendo que siempre hay alguien que necesita de los mas básico. Contemplar al hermano necesitado, nos hace mas austeros y colaboradores con los más necesitados.

¿Qué cosas te importan de verdad y qué cosas no te importan nada?

La comunión es esencial, que los cristianos estemos unidos entorno al altar, participando todos de un mismo banquete, que se transforme en unidad eclesial en nuestras vidas. Lo que el mundo ofrece como consumismo, me interesa verdaderamente poco.

¿Quién es Jesucristo para ti?

Mi fe, mi amor y mi esperanza. Es quien dio su vida por la mía, quien me ama tanto que junto a Él nada temo, es quien a sentido a mi vida.

¿Te gusta complicarte la vida?

Sí y bastante. Después me quejo cuando me la he complicado demasiado, pero en el fondo dedicar mi vida plenamente al servicio del Evangelio y de los hermanos es una inmensa Alegría.

¿Cómo te gustaría morir?

Igual que estoy viviendo, un día cualquiera.

¿Qué le dirías a quien se esté planteando si Dios lo llama para ser cura?

Que junto al sagrario los miedos desaparecen, que sea ahí donde tome las decisiones. Y que verdaderamente merece la pena entregar la vida por Cristo.

¿Podemos decir que hemos venido y estamos aquí para ser felices?

Claramente, si Dios nos ha creado por amor es para que seamos plenamente felices. Además, hemos conocido la verdad del Evangelio y no hay mayor gozo que ese, por lo que no podemos ser gente avinagrada.

¿Qué preguntarías a un joven que se plantea su vocación sacerdotal?

¿Y por qué no?

¿Qué le falta al presbiterio diocesano?

Momentos de encuentros los unos con los otros; si somos una familia tenemos que dedicarnos tiempos donde compartir la vida. No podemos ser sacerdotes de forma aislada.

¿La felicidad es una pasión inútil e imposible?

La felicidad es lo más fácil de conseguir, es pararse en el sagrario y dejarse sentir amado por Cristo. Y nuestro corazón desbordará de gozo.

¿Dónde encuentras la felicidad?

En Cristo y en el compartir la vida y la fe, junto a la gente que uno ama.

¿Eres un sacerdote dócil?

Soy obediente pero no dócil, porque lo que no comprendo o veo contradicción, me cuesta aceptarlo.

Hay quien sugiere que la soledad del cura puede llegar a ser insoportable, ¿has vivido la soledad como un calvario alguna vez?

Nunca he llegado a sentirme en soledad, pues durante el día es raro nos encontremos solos; cuando llego a casa yo agradezco el silencio y la tranquilidad del hogar.

¿Tienes algún hobbie que te rescate del hastío?

Los juegos de mesa, que no los juegos de cartas; todos los años los Reyes Magos y por mi cumpleaños cae alguno, me gusta quedar con los amigos y echar alguna partida tranquilamente en la tarde o después de cenar.

¿El regalo más bello que te ha regalo ser presbítero?

Ser testigo del amor y la misericordia de Dios mediante la confesión, ver como llega gente destrozada y sale tras la absolución verdaderamente reconstituida.

A estas alturas del partido ¿volverías a ser sacerdote?

El partido acaba de comenzar y tengo el deseo de jugarlo.

Chaplin, como casi todos, empezó diciendo que la vida era maravillosa y acabó diciendo que no tenía ninguna gracia. ¿Qué le responderías?

Que la vida es como un teatro, en el que cada día se representa una obra, unas son comedias, otras son dramas, pero que sea una buena obra, o una obra maravillosa, no depende de lo que se viva sino de como actuemos en ella antes de que el telón se cierre.

Cuando nos preguntamos por el sentido de la vida nos solemos poner muy serios. ¿La trascendencia está reñida con el humor, o también el humor es una manera de afrontar las grandes preguntas?

El humor nos ayuda a vivir la vida sin agobios, y no hay nada mejor que un buen sentido del humor para tener un buen sentido de la vida.

Rafael J. Pérez Pallarés

Rafael J. Pérez Pallarés es sacerdote diocesano y Delegado Diocesano de Medios de Comunicación. Todas las mañanas presenta y dirige el programa de Canal Sur Radio y Radio Andalucía Información “Palabras para la vida”, un programa fruto de los acuerdos entre RTVA y los obispos andaluces.