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Pío XII. Vida (II)

Publicado: 11/04/2019: 2089

El sacerdote Santiago Correa, profesor de Historia de la Iglesia, repasa los grandes hitos de la Historia de la cristiandad.

Muy joven, el sacerdote Pacelli, debido a su gran preparación jurídica y teológica, ingresó en la Curia. Su prestigio como canonista fue reconocido por la Universidad Católica de Washington ofreciéndole la cátedra de Derecho Romano. Pero Pío X lo retuvo en Roma, nombrándolo sustituto de la Secretaría de Estado. Benedicto XV lo nombró secretario de la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios y el mismo papa, en 1917, lo consagró obispo y lo nombró nuncio de Munich.

En los años de su nunciatura en Munich, estalló en Baviera la revolución comunista. Las turbas irrumpieron con cuchillos y pistolas en la Nunciatura, intentando agredir al nuncio Pacelli. Uno de los comunistas, al ver la actitud pacífica del nuncio, lo atacó arrojándole su pistola contra el pecho, abollándole la cruz pectoral. La serenidad del nuncio motivó la retirada de las turbas. Inmediatamente, Pacelli telefoneó al Soviet Central de Munich, pidiendo protección. La contestación del Soviet fue: «lo mejor que puede hacer es marcharse de la ciudad». Fue su primer encuentro con los comunistas.

Nombrado nuncio en Berlín, en 1920, allí permaneció hasta 1929. Gozó siempre de un gran prestigio y en ese mismo año regresó a Roma.

El papa Pío XI lo nombró cardenal y lo puso al frente de la Secretaría de Estado. En la década de los treinta, la Iglesia sufrió serios problemas de diversas naciones. Muy lamentablemente, fue la actitud de la Segunda República Española, que terminó en una Guerra Civil con innumerables víctimas de sacerdotes y laicos católicos. Causó gran dolor la política persecutoria del presidente Calles en México contra la Iglesia. La tirantez con Mussolini y la Alemania de Hitler fue preocupante. No obstante, el cardenal Pacelli realizó una importante actuación como legado papal. Presidió en nombre del Papa el Congreso Eucarístico en Buenos Aires y en Budapest. En Lourdes asistió al 77 aniversario de las apariciones.

Consagró la Basílica de Lisieux. Se entrevistó en los Estados Unidos con el presidente Roosevelt.

En definitiva, el cardenal Pacelli, por su inteligencia, por su diplomacia por el conocimiento del mundo y por su profundo amor a la Iglesia, era la persona más adecuada para ser nombrado sucesor de san Pedro.

Santiago Correa

Sacerdote Diocesano