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Pío XII (y V). Labor Pastoral.

Publicado: 15/05/2019: 199

El sacerdote Santiago Correa, profesor de Historia de la Iglesia, repasa los grandes hitos de la Historia de la cristiandad.

Pío XII quiso ser párroco y nunca lo fue, quiso ser obispo de una diócesis y tampoco lo fue. Pero, nombrado papa, supo conjuntar ambas actividades. Para él, el centro de su devoción fue un amor entrañable a la Virgen María, demostrado en sus dos encíclicas “Fulgens corona” y “Ad coeli Reginam”.

En 1942 consagra el mundo al Corazón Inmaculado de María. En el Año santo de 1950 define como dogma de fe la Asunción de María a los cielos en cuerpo y alma. Y en 1954 (Año Mariano) instituye la fiesta de María Reina. Preocupado por el mundo de las misiones, consagró al primer obispo negro de la historia y a otros doce de color. Internacionalizó el Colegio Cardenalicio nombrando cardenales a obispos del resto del mundo, reduciendo el número de los italianos. Instituyó el “Día del Oriente Cristiano”. Al principio de su pontificado expresó su deseo de continuar el Vaticano I, pero consultados los cardenales de Curia, no lo vieron necesario. Años después, en 1948, de nuevo intenta convocar un concilio para reformar a la Iglesia, pero ante la oposición de muchos y a pesar de que fueron elaborados diversos proyectos, fue suspendido el nuevo intento. En 1950 se celebró el Año santo. Un total de tres millones de peregrinos fueron a Roma, donde el Papa tuvo la oportunidad de dirigirse al mundo entero. La reforma de la liturgia, emprendida por el Papa, fue todo un éxito. Se establecieron las misas vespertinas y el ayuno eucarístico fue reducido a tres horas. La liturgia de la Semana Santa muy conseguida.

Los totalitarismos fascista y nazi fueron derrotados en la Segunda Guerra Mundial, pero no ocurrió así con el totalitarismo comunista. Al contrario, salió victorioso. La mitad oriental de Europa fue entregada al imperialismo soviético. La Iglesia Católica sufrió mucho en estos países y así nació la llamada “Iglesia del Silencio”. En julio de 1949, el Papa condenó bajo excomunión a todo católico militante en el partido comunista. Canonizó a 33 santos y proclamó 51 beatos. Murió en Castelgandolfo, el 9 de octubre de 1958. El duelo ante la muerte fue universal. 50 Estados estuvieron presentes. La ciudad de Roma lloró la muerte de su “salvador”.

Santiago Correa

Sacerdote Diocesano