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Manifiesto de los católicos malagueños

Lectura del manifiesto por Ana Medina, portavoz de la Diócesis de Málaga
Publicado: 10/06/2019: 704

Manifiesto proclamado en la Solemnidad de Pentecostés, tras la celebración de la Eucaristía de la Catedral, y donde se resumen las aportaciones de los participantes en los talleres del Encuentro de Apostolado Seglar del 1 de junio.

MANIFIESTO DE LOS CATÓLICOS MALAGUEÑOS


Resumen de las aportaciones de los talleres
 del Encuentro de Apostolado Seglar – Fase diocesana del Congreso Nacional de Laicos 2020
(Málaga, 1 de junio de 2019)



LOS CRISTIANOS MALAGUEÑOS CONSTATAMOS...


• Que hay muchos corazones sin luz, muchos sin esperanza, muchas personas que viven el drama de la soledad en medio de situaciones de sufrimiento. Y la persona no ocupa el centro de toda la vida social. Muchos carecen de un trabajo decente que les dignifique como personas, con el que puedan colaborar con Dios en su creación. Sin duda, el modo de organización económica internacional incide en las condiciones laborales de cada lugar: produce precariedad en los países desarrollados, y esclavitud en los países en vías de desarrollo. De ello tenemos una muestra dramática en los inmigrantes que intentan cada día llegar a Europa huyendo de situaciones insostenibles y con el sueño de una vida mejor. De hecho, muchas personas en situación o en riesgo de exclusión se acercan cada día a la Iglesia, buscando ayuda y apoyo, y no pocas veces caen en la trampa del asistencialismo.



• Constatamos los sacrificios que implica construir una familia y educar a los hijos. Para ello no siempre se encuentra el apoyo necesario (en forma de trabajo decente, salarios y vivienda dignos, y ayudas adecuadas a las diversas circunstancias). Todas las dificultades de la vida tienen su reflejo en la familia. Y se hacen más dolorosas en aquellos que carecen de familia y se encuentran en una situación vulnerable: niños, enfermos y mayores. La familia, transmisora de la vida y de la fe, ha demostrado saber afrontar grandes problemas y crisis. Nos duele que a la familia cristiana, sin embargo, se la contemple hoy con extrañeza, como algo que no fuera normal en la sociedad. 
Pero la familia cristiana afronta todos los retos con la fuerza de ser una escuela de amor y santidad.



• Constatamos que las redes sociales son una herramienta muy útil y poderosa, que pueden hacer mucho bien y, mal usadas, causar mucho daño personal y social. Hacemos un uso a veces indiscriminado y abusivo de las redes sociales, convirtiéndolas en un fin cuando solo son un medio. Nos desenvolvemos en ellas sin una adecuada información y de manera acrítica, de tal modo que podemos quedar anegados en una ola de opiniones e intereses que nos alejan de la verdad y del verdadero bien común. Muchos jóvenes, sobre todo, están y viven en las redes sociales, donde encuentran, sin duda, muchas ocasiones de comunicación. Esto, sin embargo, les sume a menudo en una vida irreal, que les ocupa una energía y un tiempo preciosos.



• En medio de todo esto, reconocemos que muchos de nosotros, cristianos, aún no somos muy conscientes de nuestra responsabilidad sociopolítica. La Doctrina Social de la Iglesia es un tesoro poco conocido en nuestra sociedad y por los propios católicos. En consecuencia, falta a menudo una palabra que salga a defender a la persona y que, incluso de manera contracultural, apueste por una sociedad verdaderamente humanizadora.


JESUS, CON SUS PALABRAS, SUS GESTOS Y SU ENTREGA NOS MUESTRA...


• Que es el Camino, la Verdad y la Vida. Jesús es el modelo de la verdadera y nueva humanidad. Enviado a nosotros por el Padre con la fuerza del Espíritu Santo, es siempre para la Iglesia modelo de salida y de misión. Él nos enseña el camino de la apertura y del diálogo para llegar a todos, movidos por la misma caridad. Él nos ha mostrado el camino del amor y, en su compasión y ternura con los pobres, los sufrientes y los pecadores, nos ha dado ejemplo de servicio a los demás.



• En ello consiste el estilo de vida cristiano, resumido en las bienaventuranzas, concretado en las obras de misericordia. Él que dijo: “no he venido al mundo a ser servido sino a servir”, “gratis lo habéis recibido, dadlo gratis” y, finalmente, MURIÓ POR NOSOTROS EN LA CRUZ Y RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS, nos ha señalado a los cristianos el verdadero camino de la entrega gratuita, el ámbito nuevo del reino de la fraternidad, la justicia, el amor y la paz.



• La fe en el Señor nos da la certeza de que todos somos acogidos, que nadie está solo. Él nos quiere como somos y espera el encuentro con cada uno de nosotros. En el encuentro con el Señor, a través de la oración, de la Palabra, de la Eucaristía, percibimos su llamada, que nos invita, a cada uno y juntos como Iglesia, a la misión.



ESCUCHANDO EN TODO ELLO UNA LLAMADA, CON LA AYUDA DEL SEÑOR NOS COMPROMETEMOS...


• A permanecer abiertos a la acción del Espíritu Santo y evangelizar, creciendo en el testimonio de la alegría y del amor de Jesús. Esto queremos manifestarlo a través de los siguientes propósitos:



• Tener un estilo de vida coherente con los valores del Evangelio, visibilizando en nuestra vida personal y comunitaria, que otra forma de vivir es posible.



• Vivir y transmitir la fe en las familias, en nuestras comunidades y en el entorno educativo.



• Promover a la persona vulnerable: defendiendo la vida en todo momento y circunstancia, acogiendo, escuchando y acompañando en nuestras comunidades y familias a la gente que lo está pasando mal, estando especialmente cercanos a las personas con mayor necesidad de amor: niños, enfermos, mayores, personas en situación de exclusión social...



• Vivir conscientemente la dimensión política en nuestra vida, conociendo la doctrina social de la Iglesia y comprometiéndonos en las instituciones para impulsar desde el servicio el bien común.



• Dar testimonio personal en nuestro entorno profesional, creando ambientes de colaboración y de denuncia de las injusticias.



• Transmitir el evangelio, actualizando el lenguaje y cuidando las buenas relaciones humanas.



• Estar activos para evangelizar aprovechando los medios de los que disponemos, poniendo nuestros dones al servicio de los demás, también en las redes sociales.

• Conocernos mejor entre los cristianos, valorando la tarea específica de cada grupo o asociación como parte de la misión común de toda la Iglesia.

Diócesis Málaga

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