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Pablo VI y Juan XXIII para un Concilio

Publicado: 24/06/2019: 586

El sacerdote Santiago Correa, profesor de Historia de la Iglesia, repasa los grandes hitos de la Historia de la cristiandad.

El papa Pío XII no nombró cardenal a monseñor Montini (Pablo VI). Lo designó para obispo de Milán. Muchos historiadores piensan que si hubiera sido cardenal, después de la muerte de Pío XII, monseñor Montini hubiera sido elegido Papa. Y, seguramente, el Concilio Vaticano II no se habría convocado. Elegido monseñor Roncalli (Juan XXIII) como Papa, este, de una manera inesperada y sorprendente, convocó un Concilio. Y así surgió el Vaticano II. Uno de los fines de este Concilio fue el de actualizar a la Iglesia en un mundo tan cambiante. Y así comenzó el Concilio, que fue continuado y clausurado por Pablo VI. Juan XXIII fue un buen conocedor del mundo y de la sociedad en la que vivió. Conocía bien el Oriente Próximo: Turquía, Bulgaria, Grecia… Y también el Occidente: actuó como Nuncio en Francia; y visitó en varias ocasiones España, de la que guardó siempre un cálido recuerdo.

Parte de la curia romana no era partidaria de la celebración de un Concilio, ni lo creía necesario tras la definición de la infalibilidad pontificia. Para Juan XXIII, la colaboración de todos los obispos en el gobierno de la Iglesia era necesaria y no se trataba de condenar una determinada herejía sino de un análisis para renovar a la Iglesia. Sería un Concilio más pastoral que dogmático, sería más bien el encuentro de una gran familia llamada Iglesia que necesitaba renovarse para mostrar al mundo su unidad y misión.

El episcopado participante estaba compuesto por 2.557 padres pertenecientes a 116 estados diversos, lo cual se iba a prestar a numerosas discusiones en el ámbito conciliar. De mentalidades distintas eran el episcopado italiano y el español, del alemán y el francés; eran teologías distintas. El episcopado norteamericano muy diferente al hispanoamericano y estos al europeo. Todo ello se prestó a una confrontación inicial que fue cambiando lentamente. Y lo cierto es que a partir de la primera sesión se fue imponiendo la teología y el pensamiento centroeuropeo. Juan XXIII fue siempre muy respetuoso con las diversas opiniones y posiblemente pensó, cuando convocó el Concilio, que este duraría menos de lo que en realidad duró.

Años antes, monseñor Roncalli escribió en su diario «estamos en la tierra no para custodiar un museo, sino cultivar un jardín lleno de vida y destinado a un futuro glorioso». Y a los jóvenes de un reformatorio romano al despedirse les dijo: «el pasado no importa, porque está detrás. Importa el presente… importa el futuro». Así fue Juan XXIII, un Papa cercano al pueblo.

Santiago Correa

Sacerdote Diocesano