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El coronavirus nos hace más solidarios

Publicado: 19/03/2020: 691

El sacerdote diocesano Manuel Márquez Córdoba cuenta cómo descubre lo bueno que esta crisis está sacando de cada ser humano.

«Es precioso ver y oír como un mal provoca tanto bien»

Es precioso ver y oír como un mal provoca tanto bien y te hace sentir tantas emociones y sentimientos positivos. Esa es la alegría que siente mi corazón cuando escucho y veo las noticias donde tantas personas cristianas o de otras religiones, agnósticas, ateas o indiferentes, están compartiendo lo que tienen con los demás.

Mi corazón se llena de gozo al ver como unas personas llevaban telas a otras que no se conocían para que hicieran mascarillas para llevar a los hospitales o a las personas más desfavorecidas. Se me viene a la memoria la abuelita del Evangelio que dio lo que tenía. (cf. Lc 21, 14).

Me siento muy feliz al ver la cantidad de voluntarios que hay para comprar y llevar comida a las personas mayores que están solas o a cualquier persona que tiene alguna dificultad personal. Se me vienen a la memoria las palabras que Jesús decía a sus discípulos, cada vez que haces el bien a otro me lo haces a mí (cf. Mt 25, 36-45).

Me siento emocionado cuando veo a tantas personas aplaudiendo por las ventanas y balcones de sus casas a todas las personas que trabajan en sanidad, como signo de gratitud, de valentía, de entrega y generosidad en estos momentos tan delicados que estamos viviendo. Se me vienen a la memoria las palabras de Jesús que decía: “he venido a servir y a dar la vida en rescate por todos”. (Mt 20,28).

Me alegra el corazón al ver a tantos cantantes uniendo sus voces gratuitamente para hacernos pasar el día más alegre y divertido en estos momentos en que todos estamos obligados a permanecer en nuestras cosas por el bien de todos. Se me vienen a la memoria aquellas palabras del Evangelio donde se insiste que los dones (cualidades o habilidades) que Dios te ha dado no te lo guardes para ti sino ponlos al servicio del bien común (cf. 1ª Cor 12,7; 1ª Pd 4,10), e insiste en que no nos olvidemos de dar gratis lo que hemos recibido gratis (cf. Mt 10,8).

Quiero terminar dando gracias a Dios, porque una vez más, me hace ver que a partir de un mal como es el coronavirus se está originando tanta solidaridad y tanto bien por los demás.

 

Manuel Márquez Córdoba

Sacerdote diocesano.