NoticiaDiario de un confinamiento

TESTIGOS DE RESURRECCIÓN. «Jesús se apareció a sus discípulos en sus casas»

Fco. Javier Castillero trabaja en los Servicios Generales de Cáritas Diocesana de Málaga
Publicado: 20/04/2020: 1177

#LACARIDADNOCIERRA

Francisco Javier Castillero Jiménez es Técnico del programa de Cooperación Internacional y del Área de Administración de Cáritas Málaga.

También estoy acudiendo como refuerzo a la Casa del Sagrado Corazón de Cotolengo, debido a que los voluntarios habituales no pueden ir al hogar. Está siendo una bonita experiencia a la vez que una tarea de responsabilidad en mi vocación de agente social

Este confinamiento lo estoy viviendo con sentimientos encontrados. Por una parte, con preocupación porque la actual situación está afectando a muchas familias que llaman a diario a Cáritas desesperadas porque no tienen para comer ni pueden salir a la calle para buscarse la vida.

En contraposición, también con confianza, porque son muchas las personas e instituciones que generosamente están apoyando y desviviéndose por su vecino, paciente, amigo o desconocido. Estoy convencido de que el virus nos está cambiando y nos está haciendo más sensibles y responsables para con la familia humana, porque estamos comprobando que solos no podremos salir de esta realidad.

VOLUNTARIO EN COTOLENGO

Desde que se decretó el Estado de Alarma, en los Servicios Generales de Cáritas hemos tomado medidas de precaución. En mi caso, comparto el teletrabajo en casa con presencia en Cáritas en casos de necesidad concreta. También estoy acudiendo como refuerzo a la Casa del Sagrado Corazón de Cotolengo, debido a que los voluntarios habituales no pueden ir al hogar. Está siendo una bonita experiencia a la vez que una tarea de responsabilidad en mi vocación de agente social.

A mi familia la veo por vídeo llamada, al igual que a mi novia, amigos y a mi grupo de la Parroquia de San Pedro. El online está siendo fundamental para sentirme acompañado en todo momento y no perder ciertos hábitos.

PASCUA CON ESPERANZA

Cuando Jesús se apareció a sus discípulos las primeras veces tras su Resurrección, no lo hizo en la montaña, ni en grandes espacios. Lo hizo en sus casas. En esta ocasión, Jesús ha venido a cada uno de nuestros hogares a decirnos que ha resucitado y a compartir el pan en nuestra mesa.

Como ha dicho el papa Francisco: la “pesantez” de la piedra que tapaba el sepulcro no está, por lo tanto ya no hay sitio para la desesperanza. Ahora más que nunca a los cristianos se nos pide que seamos portadores del amor y la esperanza. En nuestra debilidad el Señor nos hará más fuertes.

 

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.

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