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Francisco Rosas: «Creo que en Salud hemos hecho un buen trabajo»

Publicado: 05/10/2020: 1891

Francisco Rosas Martín (Coín, Málaga. 1950) repasa sus años como delegado de Pastoral de la Salud de la Diócesis de Málaga. Este doctor en Medicina y Cirugía, especialista en Obstetricia y Ginecología, está casado, tiene dos hijos y ha desempeñado esta labor desde 2012.

¿Cómo llegó a ser delegado de Pastoral de la Salud?

La primera vez me lo propuso el entonces obispo D. Antonio Dorado, pero yo estaba de responsable de formación de la HOAC y dije que no podía. Me ofrecieron el cargo una segunda vez, y volví a decir que no porque en ese momento estaba de jefe de servicio en el Hospital Comarcal de la Axarquía, pero acepté ser colaborador, como un miembro más. Y a los años, siendo ya D. Jesús nuestro obispo, me lo volvieron a proponer y pensé: si me llaman tantas veces será por algo, así que acepté.

¿Qué destacaría de estos ocho años en este servicio?

Ya se hacía un gran trabajo anteriormente y hemos continuado insistiendo en potenciar la necesidad de la formación, ya que no basta la buena voluntad de las personas, que es fundamental y tener vocación también. Pero si queremos cualificar nuestro acompañamiento espiritual, es necesario estar formado. En este sentido hemos trabajado mucho y creo que hemos dado un gran paso. De hecho, se puede ver en los materiales de formación que nos llegan de la Conferencia Episcopal, antes se compraban menos ejemplares que ahora. El aumento es considerable y la gente está interesada en formarse, tenemos la página web que antes que no existía. También, ha sido muy importante el trabajo de coordinación entre las parroquias y los arciprestazgos, en ese aspecto me voy satisfecho. Hemos creado la Asociación de Profesionales Sanitarios Cristianos, que no existía en Málaga, para que los profesionales den un ejemplo cristiano en los lugares donde desarrollan su trabajo. Además, colaboramos con la Asociación Pro-Beatificación de D. José Gálvez Ginachero Lo que me ha quedado por hacer es mejorar la presencia de los capellanes de hospital, porque estoy convencido de la importancia de su labor en momentos fundamentales de la vida las personas. Por último, creo que hemos conseguido un avance muy importante en la colaboración con los diferentes departamentos dentro de la Vicaria de Acción Caritativa y Social de la diócesis, porque cuando llegué la gente era muy independiente y reacia a colaborar con el resto de las delegaciones, pensaban que no tenían tanto en común y yo estoy convencido de lo contrario y es que, desde Cáritas hasta Migraciones, todos estamos al lado del que sufre y tenemos que conocernos, colaborar y coordinarnos entre nosotros. Creo que esta colaboración entre todos ha supuesto un gran avance.

Recibió hace un par de años la medalla de oro que otorga la asociación de Ginecólogos y Obstetras de Málaga (AGOM), un reconocimiento muy merecido.

Para mí fue una satisfacción muy grande. Siempre me han reconocido en el hospital como una persona cristiana y entregada, incluso como un referente moral, y eso lo he sentido tanto durante los 22 años que estuve de jefe de servicio en la Axarquía, como cuando estuve en el Hospital Materno Infantil de la capital. Siempre he intentado ayudar a mis compañeros de trabajo. Y en cuanto a Pastoral de la Salud, me siento muy satisfecho de estos años, creo que hemos hecho un buen trabajo, y me voy en el momento más bonito. Está entrando gente joven, con ganas... pero yo tengo otra realidad personal en estos momentos y no puedo dedicarme a la Pastoral de la Salud.

¿Qué opina de la ley de la eutanasia de la que se habla tanto?

Durante 5 años trabajé en oncología ginecológica en Badajoz y he visto morir a mucha gente, pero ninguno me ha dicho: “me quiero morir”. Yo no he vivido eso, lo que sí he vivido es que las personas no quieren sufrir, y eso es una realidad y para eso están los cuidados paliativos al final de la vida, y con eso sí estoy de acuerdo. Creo que hay que respetar la dignidad de las personas hasta el final, porque tienen la dignidad de los hijos de Dios, por ello no estoy de acuerdo con la eutanasia.

Su profesión estaba centrada justo en lo contrario, en ayudar a traer vida a este mundo ¿a eso se acostumbra uno?

Ayudar a que nazca un niño es una cosa maravillosa, creo que es lo más grande que le puede pasar a una madre. El momento de recoger una vida nueva es increíble. Siempre emociona ver a una madre con lágrimas de alegría coger a su hijo por primera vez.

Beatriz Lafuente

Licenciada en Periodismo e Historia. Casada desde 2011, es madre de un hijo.

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