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José Manuel Molina: «Mi modelo es Don Bosco: toda su vida era oración»

José Manuel Molina
Publicado: 09/04/2021: 3839

Así reza

José Manuel Molina es bordador de oro en el taller de Juan Rosén y, como todo aquel que se ha formado junto a los salesianos, devoto de María Auxiliadora. Fue presidente de la Archicofradía de María Auxiliadora durante ocho años y fundador de la hermandad salesiana del Santo Cristo de las Penas, María Santísima del Auxilio, San Juan Evangelista y San Juan Bosco.

«Mi abuela Rosario fue quien me enseñó a rezar. Siempre me acompañaba a Misa y a la catequesis a la iglesia de San Pablo, donde después de la celebración jugábamos en los salones parroquiales», recuerda este cofrade de Gloria que nació en la Trinidad y se crió en La Palma, pasando más tarde a vivir en Capuchinos. «Desde esos primeros años de vida, la oración es el alimento del alma en mi día a día, el motor que me hace seguir adelante por mucho que el chasis esté deteriorado», explica. «Acudo a ella siempre, en lo bueno y en lo malo, en lo cotidiano y en lo excepcional. Me reconforta mucho, me hace sentir más cercano al Padre y muy unido a su Madre». Si no sentimos ese amor maternal de María, poco entenderemos la figura del hijo», aclara José Manuel.

Este bordador estudió en el colegio Lope de Vega pero con trece años inició la formación profesional en los salesianos, «de donde todavía no he salido». Actualmente colabora en las catequesis prebautismales y prematrimoniales, y se confiesa «sobre todo, salesiano. Les debo todo lo que soy, como hombre y como cristiano. Me crié con ellos, así que es fácil intuir de dónde me viene eso de rezar y trabajar (ora et labora). En todo momento eso son los pilares de mi vida: la oración y el trabajo».

CON DON BOSCO Y MARÍA

Si tuviera que quedarse con una oración, José Manuel elige el “Jesusito de mi vida”. Es la primera catequesis a los recién bautizados. Lo tengo por experiencia propia con mi hijo, desde el primer día que entró en casa, todas las noches rezábamos su madre y yo al pie de la cuna esta oración hasta que el ya aprendió a decirla solo. También es especial el Avemaría porque me acuerdo de Don Bosco que, con un simple Avemaría, comenzó su gran obra con los jóvenes más desfavorecidos. É es mi modelo de oración. Cuando le preguntaban «Si trabaja tanto ¿cuándo reza?», él contestaba: «Y ¿cuándo dejo de rezar?» Toda su vida era una oración. Agradezco mucho que se haya cruzado en mi vida y que me hayan enseñado a seguir rezando, siempre en las manos maternales de la que lo ha hecho todo en mi vida, María Auxiliadora», concluye.

Ana María Medina

Periodista de la diócesis de Málaga

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