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Sobre el descanso urgente

· Autor: Jorge Fuembuena
Publicado: 29/07/2021: 1708

Es bueno descansar. De hecho, toda religión que se precie suele tener entre sus preceptos el descanso. Por ejemplo, el cristianismo. O el judaísmo. Estas religiones del libro comparten la sabiduría del descanso.

De hecho, es interesante estudiar la teología del ocio y más en estos tiempos vertiginosos que vivimos. Enriquece tener en cuenta la sabiduría acumulada en el tiempo, por las diferentes confesiones de fe, en materia de descanso.

Precisamente por esto deseo recomendar algo para este verano: encuentra momentos de silencio, en el silencio encontramos la Presencia.  Recupera espacios de encuentro contigo mismo, de esos que, en la apretada y agobiada agenda, son más difíciles de encontrar.  Es necesario, es bueno; es más, es urgente, disfrutar de momentos de silencio. De oración si eres creyente.  Pero de esa oración que permita descansar. 

El ritmo que llevamos, con demasiada frecuencia, nos impide vivir relajados; descansados. Es bueno descubrir el lugar privilegiado que el descanso debe ocupar en nuestra jornada. Hay que alimentar el deseo del descanso. Incluso el de no hacer nada; un estarse tranquilo que dista mucho de la pereza: es descanso para tanta llamada masoquista a dejarse dominar por la labor, por el hacer.  Descansar es bueno. Grábalo a fuego; no pasa nada por estar tranquilamente jugando con los hijos, por estar leyendo un libro, por estar contemplando el mar.  Se descubre todo un océano de posibilidades si se vive desde la autenticidad, coherencia y vitalidad. Ayudará a disfrutar lejos de la triste realidad que recoge un revelador mail: “He pasado unas vacaciones maravillosas. Llovió todo el tiempo. No tuve que llevar a los niños a la playa ni una sola vez. Pude acabar un montón de trabajo”.

 

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