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Un pedacito de esperanza en el infierno más oscuro

Publicado: 05/10/2021: 2007

Misiones salesianas

«Te perdono, pero nunca más vuelvas a tocar a un menor en la cárcel», le dijo Chennor al hombre que había abusado sexualmente de él en repetidas ocasiones mientras estaba preso. Le llevó jabón, agua y comida y le tuvo que pedir que lo mirara a los ojos. Solo entonces le habló.

Cuando alguien le pregunta cómo fue capaz de hacer eso, siempre responde: «por la gracia de Dios y la ayuda de Don Bosco». Chennon Bah es uno de los de 250 reclusos menores que han salido de prisión gracias a los misioneros salesianos, que llevan ocho años trabajando en la prisión de Pademba Road, en Freetowm, la capital de Sierra Leona.

Estos días ha estado en Málaga durante su visita a Europa junto al misionero salesiano Jorge Crisafulli para presentar el documental “Libertad”, que refleja la labor que estos religiosos están llevando a cabo para rescatar de la prisión a jóvenes como Chennor, que según explica el padre Jorge, «vivió 17 años en la calle y 8 en distintas cárceles, donde no tenía comida, ni agua y los abusos sexuales de adultos eran constantes. Llegó a perder el sentido del tiempo y pensaba que iba a morir, como otros de sus compañeros de celda también menores, unos por falta de comida y otros por los continuos abusos. Pero en ese momento llegaron los salesianos a la prisión y lo llevaron al hogar de esta orden religiosa, Fambul home, donde pudo recuperarse y formarse como soldador».  

Lo peor de todo, explica Crisafulli a diocesismalaga, «son las penas tan enormes que les imponen a chicos tan jóvenes por delitos menores. Los encarcelan por deambular por la calle, pero es que viven en la calle, o los sentencian a cinco años de prisión por robar un teléfono. Por lo que no hay proporción entre los delitos y los castigos, porque pasar por la prisión de Pademba Road es destruirles la vida. Por eso intentamos detectar a los menores dentro del penal y, cuando son sumas de dinero menores, pagamos las multas o la fianza, y también les prestamos servicios legales. Como Don Bosco, intentamos llevar un pedacito de cielo y esperanza en el infierno más oscuro». 

En la actualidad Chennor trabaja para la orden de Don Bosco ya que «cuando llegué como director le dije que su ayuda sería muy buena para detectar a chavales en situaciones similares a la suya, tanto en la calle como dando esperanza a los menores encarcelados, por lo que ha conseguido darle un sentido diferente a su sufrimiento y ha sido capaz de rehacer su vida. Incluso, ha formado una familia, tiene una hija de 3 años y un bebé de 20 días, por lo que es importante que los jóvenes escuchen su testimonio», cuenta Crisafulli. 

Durante la presentación del audiovisual, que tuvo lugar en el teatro del Colegio San Bartolomé de la capital, el padre Jorge explicó que «el hacinamiento, la insalubridad y la convivencia de adultos con menores convierten a estos últimos en víctimas de todo tipo de abusos. Tanto es así, que este penal se construyó en 1937 para albergar a 300 presos y en la actualidad alberga a cerca de 2.000 reclusos hacinados en celdas insalubres».  

 El documental, dirigido por Raúl de la Fuente, ganador de dos premios Goya, se enmarca en la campaña ‘Inocencia entre rejas’, puesta en marcha por Misiones Salesianas para denunciar la situación de vulnerabilidad y violación de derechos de los menores que se encuentran privados de libertad en cárceles de adultos. En el mundo, recuerdan Crisafulli, «hay más de 1,2 millones de menores que son detenidos y encarcelados sin juicio, sin apoyo legal y por faltas leves». 

Es la segunda vez que este salesiano colabora con Raúl de la Fuente en un documental. El primero fue “Love”, que llegó a ser presentado en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, en el que mostraba la realidad de las menores que se ven forzadas a prostituirse en Freetown, capital de Sierra Leona, y el trabajo que llevan a cabo los misioneros salesianos para ayudarlas a salir de la prostitución, ofreciéndoles atención médica, educación y capacitación laboral.  

Jorge Crisafulli (Bahía Blanca, Argentina.1961) cumplirá pronto 20 años como misionero en África. Fue ordenado sacerdote en 1990 y trabajó durante cuatro años en Villa Regina, en el Alto Valle del Río Negro (Argentina). Posteriormente, pasó por Europa para estudiar idiomas y recibir formación y en enero de 1995 llegó a Ghana y comenzó a trabajar con la Pastoral Juvenil. Más tarde, llegó a ser director de varias comunidades salesianas y rector de escuelas técnicas, hasta que lo eligieron superior de las comunidades salesianas en África Occidental. Actualmente, el padre Jorge es el responsable de los misioneros salesianos para la zona anglófona del Oeste de África, que engloba los países de Ghana, Liberia, Sierra Leona y Nigeria.

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Beatriz Lafuente

Licenciada en Periodismo e Historia. Casada desde 2011, es madre de un hijo.

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