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Semblanza del sacerdote D. Jesús Muñoz Cuenca

Tras su jubilación, Jesús Muñoz continuó colaborando con la parroquia de las Angustias de El Palo
Publicado: 07/10/2021: 1108

Obituario

En la Misa exequial por el sacerdote malagueño Jesús Muñoz Cuenca, su compañero en el presbiterio Gerardo Martínez leyó la semblanza que reproducimos a continuación.

Nace en Antequera el 6 de Julio de 1932, en una familia profundamente cristiana. A los 9 años entra en el seminario de Córdoba, siendo ordenado presbítero dentro de las Orden de los Carmelitas, el 29 de Julio de 1955, en su Catedral. Tenía sólo 22 años y necesitó licencia de Roma.

Su primer destino fue con los Carmelitas de Úbeda. Posteriormente, en 1957 es enviado a Argentina, donde permanece durante 18 años, y donde aún es recordado por sus feligreses como pastor. Allí dejó la Orden de los Carmelitas y marchó con el Arzobispo de la Plata, que lo requirió para su servicio. 

En 1975 regresa a España para cuidar a su madre y se incorpora a la Parroquia de Santo Domingo como vicario parroquial con Antonio Ramírez Mesa. 

Al morir su madre en 1980, el Sr. Obispo les encomienda las parroquias de Cómpeta, Canillas de Albaida, Árchez y Corumbela por un año. Va a permanecer en ellas 16 años. En estas parroquias se le recuerda con gran cariño.  Además de la pastoral de los cuatro pueblos atiende la escuela y forma las bandas de música de Canillas de Albaida y Cómpeta. 

El 14 de septiembre de 1996 tomó posesión de la Parroquia de Sto. Tomás de Aquino, de Málaga capital y, en 1998, es nombrado Capellán del Hospital Materno Infantil. Labores que simultánea con entrega y cariño. 

En esta parroquia celebró, el 29 de Junio de 2005, los 50 años de sacerdocio. Las celebraciones fueron una efusión de cariño de todos los feligreses de los pueblos y parroquia de Málaga por  las que había pasado tanto tiempo y por los que se había desvivido.

Al jubilarse, se fue a vivir a la barriada del Palo y allí empezó su colaboración con la Parroquia de Ntra. Sra. de las Angustias, celebrando la Eucaristía los domingos por la tarde y la celebración diaria en la Capilla del Descendimiento del Hospital Noble.

Fue un hombre de muy buen humor, una persona afable que sus amigos buscaban para estar con él. Se caracterizaba por su humildad. Era incapaz de corregir a la gente en las misas de las comuniones ni levantar la voz a nadie. Se llevaba muy bien con los chiquillos. Era muy bromista y se amoldaba muy bien a las situaciones que se le presentaban. Descanse en paz.

Gerardo Martínez Jiménez

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga
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