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Francisco Guzmán: «Dios no está contra la economía»

Francisco Guzmán, a la derecha, junto a miembros de la HOAC en una asamblea diocesana
Publicado: 06/04/2022: 1660

Trabajo

Francisco Guzmán es presidente de la HOAC en Málaga y por la fiesta del 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, aborda los retos de la pastoral del mundo obrero en la encrucijada actual.

Se han cumplido 40 años de la encíclica Laborem Excercens, ¿Qué aportó a la Iglesia y a la sociedad en general?
La encíclica nos aportó, y nos continúa aportando hoy día, que la pobreza tiene una raíz estructural (LE.8) y que el trabajo sigue siendo la clave de la cuestión social (LE 3). San Juan Pablo II nos propuso a la Iglesia y a la sociedad en general una serie de criterios para humanizar el trabajo, donde destaco dos principalmente: la prioridad del trabajo sobre el capital (LE 12), y que el derecho de propiedad no es absoluto, está limitado por el destino universal de los bienes y por el derecho a la propiedad de todos (LE 14). El derecho de propiedad pierde su legitimidad cuando no sirve al bien común y cuando impide que todos los seres humanos y sus familias posean lo necesario para tener una vida digna.
Y es por ello que, con la ayuda de la Doctrina Social de la Iglesia y a modo de resumen, nos tiene que recordar a todos que Dios no está contra la economía, es la economía la que está contra Dios, cuando la persona no es el centro de sus acciones.

¿Qué retos tiene ante sí la pastoral obrera hoy?
Es importante una mayor formación de los cristianos y cristianas para estar comprometidos en el mundo del trabajo, y que nos ayude a que nuestra vida sea cada vez más coherente con el Evangelio de Jesucristo. Para ello debemos impulsar la formación en Doctrina Social de la Iglesia (DSI), y que nos ayude a iluminar situaciones actuales.
También, promover la participación y el compromiso de los cristianos en la vida pública a través de las instituciones políticas, sindicales, vecinales, sociales y culturales a fin de construir y reconstruir el tejido social en línea con los valores de justicia, fraternidad, libertad, etc.
Un reto importante es acompañar a los trabajadores, también, en sus luchas y reivindicaciones por una vida y trabajo digno. Preocuparnos y ocuparnos de las justas luchas de los trabajadores y trabajadoras.
Y para ello sugiero, en la diócesis de Málaga, que se contemple dentro de la Vicaría para la Acción Social-Caritativa un Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera, en consonancia con la estructura actual de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social.

Culpamos a la pandemia, pero la precariedad laboral, el paro juvenil o la discriminación de la mujer en el trabajo no han nacido ahora.
Está claro que la precariedad laboral, el paro juvenil o el de larga duración, la desigualdad, etc. lo teníamos de antes de la pandemia y obedece a un modelo económico basado en el beneficio, que no duda en explotar y descartar a la persona.
Y la pandemia ha venido a empeorar aún más la situación de precariedad e inestabilidad de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras con empleos más precarios e inestables. Ha agudizado las malas condiciones de vida y trabajo de muchas personas, dejando en una situación muy difícil, dramática en muchos casos, a los trabajadores y trabajadoras de la economía sumergida.
El problema no es que haya malas condiciones de trabajo, es que hay malas condiciones para ser personas. Y para nosotros todas las personas deben estar en el centro de la vida social y económica, tal y como recoge la Doctrina Social de la Iglesia. 

75 años se han cumplido también del nacimiento de la HOAC. ¿Quiénes forman la Hermandad Obrera de Acción Católica en Málaga y qué frutos ha conseguido en este tiempo? 
La HOAC la forman mujeres y hombres que han decidido vivir la fe y el seguimiento a Jesús de Nazaret en las condiciones de vida y trabajo del mundo obrero. Y en esta celebración del 75 aniversario, el papa Francisco nos decía “Alegraos y regocijaos porque esa corta historia ha sido una historia fecunda, sembrada de vidas entregadas, de semillas de santidad en la vida cotidiana, a través de tantos santos y santas de la puerta de al lado que han vivido en la HOAC su encuentro con Jesucristo, su camino de conversión y su entrega, en la Iglesia, a la misión de anunciar el Evangelio con su vida”. Un agradecimiento por nuestra fidelidad eclesial; y nos sugería: “Ustedes se saben Iglesia, se saben Acción Católica enviada por la Iglesia a la misión de evangelizar el mundo obrero, el mundo del trabajo. Una misión que es de toda la Iglesia. Sigan siendo esto”.

¿Cuál es el mensaje que queréis hacer sonar en este 1 de mayo?
Que Jesucristo es nuestra propuesta de liberación, y desde esta clave evangelizadora estamos convencidos de que, sin un compromiso cristiano, no hay un trabajo decente. Con un compromiso decidido que parte desde nuestra fe, el trabajo decente será cada día más posible.
El Papa, en el mensaje a los participantes en la última reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, en junio de 2021, dice: “… busquemos soluciones que nos ayuden a construir un nuevo futuro del trabajo fundado en condiciones laborales decentes y dignas, que provenga de una negociación colectiva, y que promueva el bien común, una base que hará del trabajo un componente esencial de nuestro cuidado de la sociedad y de la creación. En ese sentido, el trabajo es verdadera y esencialmente humano. De esto se trata, que sea humano.”

Ana María Medina

Periodista de la diócesis de Málaga

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