DiócesisComentario al Evangelio

Comentario al evangelio del Domingo VI de Pascua, por José Luis Bellón

José Luis Bellón, sacerdote de la diócesis de Málaga
Publicado: 16/05/2022: 716

José Luis Bellón, sacerdote diocesano y párroco de Alozaina, Tolox y Casarabonela, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo VI de Pascua (Juan 14, 23-29).

El Espíritu Santo y nosotros

Así vive la Iglesia: la comunidad de fieles, pueblo de Dios, con sus pastores, llamados como guías del camino; junto con el Espíritu Santo, Espíritu del Padre enviado en nombre del Hijo, Jesús, el “mayor” de todos que se hizo el “menor”, revelándonos el ser de Dios. Espíritu Defensor y Consolador. Espíritu que envía, no como un sentimiento, sino como continua certeza de su presencia viva y eficaz. Fuente y culmen para la misión de nuestra existencia, vence el temor y transforma el corazón y la mente, por la paz del que vive para siempre.

La segunda lectura presenta la visión de la Jerusalén celeste con sensible belleza. Nada es solo decorativo y todo contribuye a la perfecta armonía de la ciudad santa. El vidente Juan dice que la Jerusalén celeste vive de ese amor de Dios, solo así es Iglesia santa, cuando la luz central de Jesús irradia hacia todas partes la presencia de Dios-Caridad. La “novia”, “la esposa del Cordero” amada por su Esposo, según la figura nupcial de toda la Biblia, se realiza solo en la plena comunión de Dios con la humanidad. Es ese el misterio de belleza que nos constituye: el amor entregado. Por eso la meta por la cual suspiramos nos compromete en el hoy, particularmente en las heridas de los silenciados y descartados.

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