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Andriy Havlich: «La Iglesia en Ucrania está ayudando en todo lo que puede, de palabra y de obra»

Publicado: 07/07/2022: 942

Entrevista

Andriy Havlich es natural de Ternopil, en la Ucrania Occidental. Este misionero oblato de María Inmaculada vino a Málaga como su primer destino pastoral hace tres años. Aquí había realizado sus estudios de filosofía, que completó con la formación teológica en Madrid. Hizo votos perpetuos y estuvo, a modo de prácticas, un tiempo en Kiev y de ahí, ya como diácono y sacerdote, cerca de Nápoles en una casa de cuidado de mayores. En la diócesis malacitana viene desempeñando su ministerio en la zona de Ciudad Jardín, entre las parroquias de la Esperanza y San Eugenio Mazenod y Nuestra Señora de las Flores. Ahora, su congregación le ha pedido volver a su país, atacado por Rusia, y comparte con los malagueños sus sensaciones ante la guerra y su nuevo destino.

¿Cómo ha vivido el inicio de la guerra?
Es imposible describirlo con palabras. Es un dolor inmenso que quema por dentro, que te bloquea, un shock y no se puede comparar con quien lo ha vivido allí, los bombardeos, ataques... Es muy diferente, y no puedo saber lo que ellos han vivido: un horror, pero a distancia también ha sido muy duro. La sensación es de impotencia, de no encontrarle un sentido, un porqué a tanto dolor y tanto sufrimiento para mi pueblo. No había ninguna razón para esta guerra. Esto me ha hecho sufrir mucho, pero la cercanía de mis parroquianos, de tantos amigos y personas que rezaban por mí, por Ucrania, que me apoyaban me ayudó a superar este primer golpe tan duro.

En pleno siglo XXI, la información es un arma de guerra muy poderosa. Para muchos, es difícil conocer verazmente lo que pasa. ¿Qué lectura hace usted?
Realmente no es difícil, porque si vamos a hablar aquí de geopolítica, de los intereses de las grandes potencias, de las empresas internacionales... ahí me pierdo, porque seguramente hay grandes intereses económicos, se está midiendo quién es más fuerte, quién va a gobernar el mundo, pero humanamente, cristianamente, está todo muy claro: un país que ha atacado a otro país, que está infligiendo la destrucción de las ciudades principales, de toda la infraestructura, nos están robando, machacando, destrozando, haciendo un gran daño a mi país, a mi gente... Ese sufrimiento no podremos superarlo en mucho tiempo y todavía no se sabe cuándo va a acabar esta barbarie, por eso humanamente no tiene ningún sentido, por mucha manipulación que pueda haber en la televisión. La información que yo recibo de mis hermanos oblatos que están allí y me cuentan que hay bombardeos continuos, ataques a colegios, centros comerciales, estaciones de trenes y aeropuertos, que no hay seguridad en las ciudades ni posibilidad para los civiles de defenderse. Mi lectura es, por tanto, que es una guerra sin sentido, injusta y un enorme mal para todos los ucranianos y los que después van a asumir las consecuencias.

¿Cuál es su nuevo destino?
Me destinan a Kiev para formar la parte de la comunidad dedicada a los medios de comunicación. Nosotros los oblatos tenemos dos comunidades allí: una que trabaja en la parroquia de San Nicolás y la otra que se ocupa de los medios de comunicación. Tenemos la televisión católica desde donde intentamos evangelizar a la población y mantener contacto con la Iglesia universal. Esta será mi misión: tendré que traducir las Misas y eventos del Papa, viajar por las parroquias e iglesias para promover estos medios y trabajar en todo lo referido a los medios, para que la Palabra de Dios llegue a más gente y esta se sienta apoyada, reconfortada, asistida espiritualmente a través de los medios.

¿Cómo está ayudando la Iglesia allí en Ucrania? ¿Se está comprometiendo en la solución del conflicto?
La Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa, la Iglesia oriental católica de rito bizantino son las iglesias que actualmente tienen presencia en Ucrania, y que colaboran juntas para ayudar humanitariamente a la población, distribuyendo también toda la que llega desde el extranjero, así como con la celebración de la Eucaristía, las oraciones, visitando a los enfermos, estando presente siempre con los necesitados, acogiendo en sus estructuras a los refugiados, apoyando a los soldados a través de los capellanes, ayudando en todo lo que puede: de palabra y de obra, la Iglesia está muy presente en la vida de los ucranianos ahora mismo. A nivel político, su labor es la oración, juntar a las personas y rezar por la paz, por los que defienden nuestra patria, también por los enemigos, rezar. 

¿Cómo valora la ayuda que se ha realizado desde Málaga y cómo podemos seguir colaborando?
La ayuda de Málaga se ha articulado desde Cáritas Málaga, parroquias, cofradías, personas... ha sido y es continua, y se sigue necesitando debido a tanta destrucción como soporta el país. Aún sigue y por eso es necesario seguir enviando medicamentos, comida, fondos... La necesidad es muy grande y es continua, y seguramente la Iglesia de Málaga no puede solucionarlo, pero cada céntimo, cada oración por Ucrania es una gran ayuda. Lo mejor es colaborar a través de las Cáritas o de las congregaciones que están allí, porque da seguridad de que se emplea bien y es útil. Y lo más importante: rezar, no acostumbrarnos a la guerra, no pensar que está lejos y no me toca. Insistir en la oración y ayudar en lo que podamos. Que no se sientan abandonados por nosotros. Sé que la gente de Málaga es muy sensible, que siempre colabora y apoya a los que lo necesitan. Por todo ello, os doy las gracias.

Ana María Medina

Periodista de la diócesis de Málaga

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