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Manuel Jiménez: «El cristiano adulto tiene que preguntarse y no quedarse con la duda»

Publicado: 13/07/2022: 542

Profesor

Manuel Jiménez Bárcenas es sacerdote diocesano, párroco de Virgen del Carmen y Santa Fe de Los Boliches y licenciado en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Salamanca. Este curso se incorpora al claustro de profesores del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "San Pablo", impartiendo Introducción a la Sagrada Escritura y Antiguo Testamento.

Es la suya una profundización continua en los estudios teológicos. ¿Qué le han aportado? 
El cristiano debe estar siempre aprendiendo, más aún si tiene que ayudar a otros a descubrir lo que Dios quiere de ellos. El Sr. Obispo me ofreció la oportunidad de profundizar en mi formación académica realizando los estudios de Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Salamanca. Realizar los estudios me obligó a estar más en contacto con las nuevas propuestas teológicas que van surgiendo y se van estudiando. En el caso concreto de Biblia, a estar al día de los avances y nuevas aportaciones que ayuden a entender el texto sagrado para una mejor transmisión a los fieles. Me licencié en el año 2017 en Teología Bíblica con una tesina sobre San Pablo titulada “Como aprendisteis de nosotros. Vestigios de una catequesis primitiva en la primera carta de San Pablo a los Tesalonicenses”. El hecho de centrarme en san Pablo me ayudó a profundizar en la vida y la obra de este gran apóstol. Creo que sigue siendo el gran desconocido para muchos cristianos que no se acercan a él porque consideran que no es fácil leer sus escritos. 

La Diócesis insiste mucho en la necesidad de la formación teológica tanto para sacerdotes como seglares, y de hecho tiene una fuerte apuesta para favorecerlo. ¿Por qué animaría, personalmente, a sumergirse en estos estudios? ¿Por qué merece la pena? 
Porque hay que dar “razones de nuestra fe” (1 Pe 3, 15). Porque no podemos quedarnos con lo que nos enseñaron de pequeños. Porque el cristiano adulto tiene que preguntarse y no quedarse con la duda: tiene que leer, investigar, contrastar… para discernir mejor la voluntad de Dios sobre cada uno de nosotros y sobre la propia Iglesia. Los estudios complementan la práctica religiosa porque ayudan a comprender nuestra fe, nuestra liturgia y nuestra actividad en favor del mundo. 

¿Desconocemos las Sagradas Escrituras, incluso el Nuevo Testamento? ¿Por qué es importante su conocimiento? 
Creo que los católicos adolecemos de una formación bíblica básica que nos ayude a comprender mejor los textos sagrados para poner en práctica el Evangelio en nuestra vida. Muchas veces nos quedamos con los fragmentos que se leen en las eucaristías o nos conformamos con leer el evangelio del día. Perdemos así la riqueza de unos textos que se comprenden mejor si se conocen las intenciones de los autores sagrados, el contexto histórico, social y religioso que dio lugar a que se crearan y se pusieran por escrito y la interpretación que la Iglesia ha hecho de los mismos con las aportaciones de la ciencia, de la crítica literaria, de la arqueología… 

¿Es la formación un camino más para avanzar hacia una Iglesia más consciente de su sinodalidad? 
Por supuesto. Hasta no hace mucho, sólo los sacerdotes y religiosos y religiosas accedían a estudios superiores de Teología. Los laicos se quedaban en los conocimientos adquiridos en catequesis y poco más. La oportunidad que se le da a los seglares de ahondar en los contenidos de la fe supone que también el laicado tenga los instrumentos necesarios para entrar en diálogo con el mundo y en la propia Iglesia haciendo escuchar una voz que es necesaria.

Ana María Medina

Periodista de la diócesis de Málaga

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