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CÁRITAS y MIES ante el desmantelamiento de Los Asperones

Publicado: 29/04/2013: 6352

«El plan de desmantelamiento de los Asperones tiene que estar unido a un plan de formación y empleo que lo acompañe, de lo contrario no tiene sentido» afirma la coordinadora del programa social MIES de los Asperones, Inma Montosa.

Ante el anuncio del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, de usar fondos europeos para eliminar Los Asperones y la próxima reunión con responsables europeos y la Junta para explicarles cómo canalizar el dinero, la coordinadora de MIES reitera que «la idea es buena pero es fundamental que la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga se pongan de acuerdo para dar una solución duradera».  Por su parte, el equipo de Cáritas Diocesana en la barriada, junto con el párroco de San Fernando, Jaume Gasulla, ha llevado a cabo una reflexión de la que citamos las siguientes conclusiones:

«La población de Asperones lleva 25 años esperando una solución para ser realojados. Ya han perdido la fe y la ilusión y les cuesta creer cuando leen noticias como ésta, ya están cansados de falsas promesas, que al final nunca se ven cumplidas por motivos políticos ajenos a los vecinos».

«Nos parece fundamental que se realice un trabajo coordinado entre el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía ya que ambos tienen responsabilidad en la barriada para no dar ilusiones paralelas sino para elaborar un proyecto común, del que salgan propuestas conjuntas, propuestas realistas que permitan el realojo y eviten lo que viene sucediendo año tras año y promesa tras promesa, con el triste resultado de que las más de doscientas familias de Asperones siguen viviendo en condiciones indignas, sufriendo la marginación y la exclusión social».

«Es necesario que se abran caminos de esperanza, pero no gratuitamente y sin el convencimiento de que pueden llevarse a cabo. Son necesarios caminos, sí, pero que se puedan recorrer, que no tengan barreras a la mitad, marcadas por una u otra fuerza política. Tenemos que ser prudentes a la hora de anunciar compromisos, para no seguir desmotivando a la población con falsos sueños de esperanza».

«La intervención debe ser lo más integral y participativa que sea posible. Debe contemplar factores como la vivienda, el empleo, la formación, las habilidades, pero sin dejar a un lado la intervención en valores: la solidaridad, la justicia social, … , para no caer en una intervención interesada o mercantilista. La intervención debe incluir, de manera decisiva, la participación y corresponsabilidad de los vecinos, que ellos sean cogestores de la intervención y no sea algo que les llega impuesto desde arriba».

«Hay que actuar centrados en la dignidad de la persona, por lo que vemos primordial que no se hagan “experimentos” con las familias de Asperones, se deben estudiar las experiencias previas que ya han funcionado en otros asentamientos y las que no, y adaptarlas a la dura realidad de la barriada, donde una larga trayectoria de marginación ha ido mutilando la fuerza propia de la cultura gitana. Sólo hace falta voluntad política para llevar a cabo un realojo lo más digno posible». 

Autor: Beatriz Lafuente

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