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Iglesia de Nuestra Señora del Carmen en Antequera

Publicado: 25/01/2012: 6288

La Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Antequera se encuentra en la plaza de su mismo nombre, en la zona más alta de la ciudad, y en la actualidad es lo único que queda de lo que en su día fue el Convento de los Padres Carmelitas.

Fundado el año 1513 y acabado durante la mitad del siglo XVII, el convento tuvo su época de mayor esplendor durante el siglo XVIII y hasta el momento de su exclaustración, siendo abandonado y demolido por su mal estado de conservación a finales del siglo XIX. Conserva actualmente su iglesia, donde se han realizado importantes obras de consolidación y que guarda un grandioso retablobarroco, que constituye hoy el ejemplo más representativo del barroco andaluz.

Como colgada en el vacío y casi vigilando desde su altura el río de la Villa, el pobre aspecto que aparentemente ofrece este templo desde fuera, la sorpresa la recibe el espectador cuando, traspasado el umbral del templo, se encuentra con la importante visión de su interior, ofreciendo así un contraste muy acorde con la sensibilidad barroca de su época, aunque su efecto responde en realidad a la desaparición del antiguo convento.

Una sencilla portada manierista, formada por un arco de medio punto entre dos medias columnas toscanas sobre plintos coronado por un frontón curvo partido con el primitivo escudo del Carmen, da paso a una iglesia construida a finales del s. XVI y reformada en el XVIII, cuya joya máxima reside en su impresionante Retablo Mayor. A la derecha de esta portada se sitúa una pequeña espadaña, de un solo hueco, único resto tras la demolición en 1883 de la llamada Torre del Gallo.

Un importante artesonado mudéjar acabado en 1614 cubre su única nave, de tipo rectangular y sin tirantes de madera, permite una mejor visibilidad del conjunto.

El templo sigue con algunas variantes el modelo de iglesia mudéjar granadina de una sola nave, con Capilla Mayor espacialmente muy definida y capillas laterales independientes entre sí. A éstas, se añade en el siglo XVIII a los pies de la iglesia la correspondiente a la Cofradía de la Soledad, concebida como un pequeño templo con cupulita, donde se conserva una Virgen del Socorro del s. XV regalada por los Reyes Católicos a la iglesia-mezquita de San Salvador.

TRES RETABLOS

La Capilla Mayor es un sencillo espacio de planta cuadrada cuyos lados aparecen revestidos por tres retablos, y se cubre por una cúpula decorada con labores de estuco. El retablo central o Mayor, de proporciones gigantescas, se monta en los años anteriores a 1747 y está considerado, por su belleza y significación, como uno de los más interesantes de la retablística barroca andaluza del s. XVIII. Su complicada articulación de estípites, cornisas, hornacinas y cortinajes simulados, y su trazado a base de quebrados perfiles mixtilíneos, así lo avalan. El hecho de no estar tratado con el recubrimiento dorado clásico en este tipo de obras resalta aún más sus complejas formas y le da mayor singularidad y belleza. No se conoce el autor del diseño de este retablo, pero sí sabemos quienes fueron los autores de su repertorio escultórico, de excelente talla y movida composición, los artistas Diego Márquez de la Vega y José Medina.

El monumental retablo, enmarcado por las pechinas de temas carmelitanos, es sencillamente una apoteosis del Carmelo de todos los tiempos, incluyendo la época bíblica del profeta Elías tal y como nos lo presenta el Primer Libro de los Reyes; de ahí que ocupe el centro del retablo, flanqueado por dos papas supuestamente carmelitas por el hecho de haber sido ermitaños del Carmelo antes que eclesiásticos (San Dionisio y San Telesforo); dígase lo mismo de los patriarcas Cirilo de Alejandría, Pedro Tomás de Constantinopla y toda una serie de santos y santas que en torno al camarín principal presidido por la Madre del Carmelo (Virgen del Carmen) constituyen una especie de “corte” no sólo por los herederos de los Hijos de los Profetas, seguidores de Elías, sino de los santos que a lo largo y ancho de sus 800 años de historia han florecido en el Carmelo. 

Muy interesante es en este aspecto iconográfico las pinturas del coro con la vida de San Alberto de Trápani, así como los retablos de los laterales antes citados con la historia de Elías arrebatado el cielo en su carro de fuego, y los santos negros supuestamente príncipes de Etiopía como son san Elesbán y Sta. Ifigenia, amén de otras muchas pinturas un tanto enigmáticas como son las de una bóveda lateral digna de ser estudiada a fondo.
 

Autor: Enciclopedia Libre Universal en Español/P. Ismaeil