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Pizarra reabre su templo

Publicado: 04/07/2012: 4589

Este sábado el Sr. Obispo presidió la Eucaristía en acción de gracias por la finalización de las obras de rehabilitación de la parroquia de San Pedro Apóstol, en Pizarra. Una edificación que data del siglo XVII y cuya última intervención en profundidad se realizó hace justo un siglo. El templo luce ahora en todo su esplendor ante la satisfacción general de los vecinos consultados por esta publicación. Según el constructor local Andrés Cid, la rehabilitación «ha venido muy bien para el pueblo por los tiempos que corren porque todo ha sido personal de aquí».

El templo parroquial de San Pedro Apóstol de Pizarra es una edificación del siglo XVII, erigida como tal en 1652. Construida por iniciativa del “Señor de la Pizarra”, Diego Romero, benefactor de esta parroquia durante siglos y fundador de la población de "la Pizarra". Por otra parte, según consta en el archivo parroquial, el 21 de febrero de 1912, Fernando de Soto y Aguilar, Caballero de la Orden de Alcántara, Conde de Puerto Hermoso, hizo entrega al Obispo Don Juan Muñoz Herrera del templo parroquial después de su ampliación y reforma. Han pasado 100 años, por tanto de la última rehabilitación que se hace de todo el edificio ampliándola un tercio de lo anteriormente existente y dotando al edificio de un presbiterio nuevo y sacristía, así como de la ampliación del patio y de un almacén. En 1999 se lleva a cabo la rehabilitación del tejado por la escuela taller y se instala un nuevo reloj en la torre del templo.

POR NECESIDAD 

Quedaba por hacer la rehabilitación interna y eso es lo que se ha hecho en esta ocasión.   Las obras que se han realizado han sido motivadas por dos causas: una, la principal, corregir las humedades que el edificio tenía, tanto en el suelo como en los muros del templo y la otra la reforma de la instalación eléctrica.

EN QUÉ HA CONSISTIDO LA ACTUACIÓN

Se han picado todos los muros para sustituir el mortero muy deteriorado por la humedad y el tiempo. En ellos se han marcado con plantilla los trazos, simulando sillares, que con ocasiones de parcheados y manos de pintura habían desaparecido en muchas de sus zonas. Se ha empotrado la instalación eléctrica dotando al templo de nueva iluminación y situando apliques en las estaciones del vía crucis. Bajo el artesonado de estilo mudéjar existía una moldura de escayola, a esta moldura se ha añadido otra nueva con dibujos geométricos de estilo mudéjar de cuarenta centímetros de ancho. 

Se ha sustituido el zócalo rojo en el presbiterio y se ha prolongado por todo el perímetro del templo. En cuanto al suelo, se ha excavado cuarenta centímetros para poder impermeabilizar con losa de hormigón y se ha sustituido la solería de mármol cuarteada y partida por otra de igual tamaño y dibujo, sustituyendo la losa negra por la roja como el zócalo.

En las excavaciones realizadas se ha podido descubrir el lugar exacto de la entrada de la cripta, cuya existencia constaba, pues en el muro de la izquierda se encuentra la lápida primitiva que cerraba la entrada. En esta lápida se puede leer el año de enterramiento 1680 y los nombres de los enterrados: Don Juan de Figueroa y Silva y Dª Elvira Céspedes de Figueroa, “Señores de La Pizarra” y primeros Marqueses de Valdesevilla. 

Las lámparas que colgaban de las vigas del artesonado han sido retiradas, y se han sustituido por proyectores ofreciendo a todo el templo una iluminación indirecta acorde con el lugar y el ambiente de recogimiento que se pretendía crear. 

La sacristía también ha sido saneada, picado de paredes, solería, cuadro general de la instalación eléctrica y megafonía y vigas de madera en el techo. En la capilla del Nazareno se ha sustituido la solería y se ha añadido el zócalo. En la capilla bautismal se ha sustituido la solería y se ha dejado a la vista la base del pie de la pila bautismal, enterrado hasta ahora, pues quedaba demasiado alta.  La escalinata de la entrada se retiró para poder realizar los trabajos de excavación y ha sido sustituida por nuevo diseño y nuevo material. La anterior estaba deteriorada y sufría un desnivel que favorecía la entrada del agua de lluvia hacia el interior del templo. Se ha sustituido la barandilla de la entrada.

Autor: Antonio Moreno