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El impulso de los años jubilares y el ejemplo de los Papas

Publicado: 04/11/2010: 978

El Año Santo compostelano de 1993 marca un hito estadístico en las cifras que pacientemente va recogiendo la Oficina del Peregrino del Arzobispado de Santiago de Compostela. Hasta esa fecha el número de los peregrinos a Compostela por “los caminos de Santiago” alcanzaron su cresta en 1992 -dos años después de la Jornada Mundial de la Juventud a la que había convocado y acudido Juan Pablo II-, lográndose una cifra elevadísima para aquellos años y muy próxima a los 10.000 peregrinos.

A partir de ese Año Santo (1993) en el que se contabilizan de manera excepcional 99.436 peregrinos, se irá dando un notorio y manifiesto aumento anual de peregrinos, duplicando casi de forma habitual las cifras que eran ordinarias en años anteriores (Si en 1992 fueron muchísimos los 9.764 peregrinos; en 1996 serían 23.218; en 1997, 25.179 y en 1998, 30.126).   También los Años Santos de 1999 (154.613 peregrinos) y el de 2004 (179.944) marcaron pautas estadísticas altas de peregrinaje en esos momentos, sin embargo desde entonces ya no extraña que la estadística de cualquiera de los años “no jubilares” supere los cien mil peregrinos (año 2006, 100.377; 2007, 114.026; 2008, 125.141 y año 2009, 145.877 peregrinos). La tendencia, por tanto, de la peregrinación compostelana resulta ser marcadamente ascendente a partir del empujón que supone en cada ciclo un nuevo año santo jubilar; y también, desde el atractivo que excepcionalmente va imprimido al camino la presencia de un Sumo Pontífice como modelo y ejemplo a imitar peregrinando a la Tumba del Apóstol.

 

El Camino francés sigue en cabeza, pero los peregrinos “llegan también por otras rutas”

 

A la hora de preguntar al peregrino cuál ha sido la ruta empleada para llegar a Compostela, la palma sigue estando indudablemente en manos del camino por antonomasia: el Camino Francés (con 98.729 peregrinos en 2008 y 113.001 peregrinos en 2009). Los puntos principales de partida de los peregrinos de esta ruta siguen siendo, por este orden: Sarria, Saint Jean Pied de Port; Roncesvalles, León, Cebreiro… En segundo lugar, desde hace algunos años y con un incremento de asiduos está el Camino Portugués (año 2008, 9.770 peregrinos y 11.956 en el pasado año 2009), siendo las ciudades de salida preferidas Tui y Oporto. El Camino del Norte renace con 7.035 peregrinos en 2008 y 9.183 en el pasado año. La Vía de la Plata ya es ruta habitual para varios miles de peregrinos: 5.104 en 2008 y 6.254 en 2009. El Camino Inglés va ascendiendo estos últimos años y en la actualidad ya supera cada año los mil peregrinos: 804 (en 2006) y ahora 1.451 en 2008 y 1.793 en 2009. El Camino Primitivo (3.388 en 2009) y Otros caminos (302 peregrinos el año pasado) completan los 145.877 peregrinos del año que pasó.

 

Más caminantes que ciclistas y más estudiantes que empleados

 

La Oficina de estadística pregunta a los que llegan a Compostela por el medio de locomoción que han empleado y –por citar sólo los últimos años, ya que en los anteriores la proporción resulta similar-éstos son los datos: a pie han llegado 103.669 en el año 2008 y 120.605 en el 2009. En bicicleta, 21.143 y 24.892 respectivamente. A caballo, 290 en el 2008 y 341, el pasado año. En silla de ruedas, se contabilizó a 39 peregrinos en cada uno de los años. Por lo que respecta al sexo, en 2009, peregrinaron 85.945 hombres y 59.932 mujeres. De ellos 63.438 tenían edades entre 13 y 35 años y 73.293 eran de 36 a 65 años. El pasado año mil doscientos peregrinos tenían menos de 12 años y 7.874 superaban los 65 años.  Entre las profesiones declaradas el mayor número de peregrinos suele ser (año  2009) el de los “estudiantes”, 26.844; al que le siguen los “empleados”, 31.640; los “técnicos”, 17.883; los “liberales”, 16.379; los “jubilados”, 16.109 y los “profesores”, 11.105. Abundan, no obstante, los “obreros”, 7.671; los funcionarios, 7.025; las amas de casa, 3.574; los parados, 3.393; los artistas, 1.117…

 

Motivación religiosa y “otras motivaciones”

 

De los 145.877 peregrinos llegados a Compostela (2009), 62.188 dijeron que acudían por una motivación religiosa, es decir, movidos por su fe; y 70.303 manifestaron que el motivo de su peregrinación entremezclaba motivaciones religiosas, culturales y sentimientos de diverso matiz. Es efectivamente muy elevado el número de los caminantes –más de 132 mil en un único año-, que se ponen en marcha buscando, al caminar, razones para vivir o para creer. Necesariamente ese haberse puesto en marcha produce frutos de humanidad. Fueron 13.386 los peregrinos que indicaron que su camino a Santiago no tenía que ver directamente con intenciones religiosas. Otras fuentes de información - no la mera contabilidad numérica- deberán revelarnos “los variadísimos valores que entraña el Camino de Santiago” también para los no creyentes, como manifestaba uno de esos peregrinos agnósticos.

Autor: diocesismalaga.es