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El quinto evangelio

Publicado: 13/01/2011: 1656

Había oído decir que, cuando se visita Tierra Santa, los evangelios nos hablan de una manera diferente. Un verano marché a visitar la tierra de Jesús.

Conté con dos amigos que conocían Palestina palmo a palmo. Cuando ya empecé a moverme por mi cuenta, iba a Belén, al Monte de los Olivos, al Santo Sepulcro y a Getsemaní. Allí pasé largas horas leyendo los evangelios y dejándome inundar por el Misterio. Sobre todo, en Getsemaní.  Y aquellos momentos de oración han sido fuente de fortaleza cuando la vida me ha golpeado. En otro viaje a Tierra Santa, un padre franciscano regaló a Antonio (de Savitur) un esqueje de un olivo del Huerto, y él nos lo regaló para la parroquia. Ahora es un espléndido árbol que crece en nuestro jardín parroquial y me emociona mirarlo cuando tengo dificultades.

Como acaba de escribir Benedicto XVI, “el Verbo se ha encarnado por obra del Espíritu Santo en un momento preciso y en un lugar concreto, en una franja de tierra fronteriza del imperio romano. Y cuanto más vemos la universalidad y la unicidad de la persona de Cristo, tanto más miramos con gratitud aquella Tierra, en la que Jesús nació, vivió y se entregó a sí mismo por nosotros. Las piedras sobre las que caminó nuestro Redentor están cargadas de memoria para nosotros y siguen ‘gritando’ la Buena Nueva. Los Padres sinodales han recordado la feliz expresión en la que se llama a Tierra Santa ‘el quinto Evangelio’ (…) Tierra Santa sigue siendo todavía meta de peregrinación del pueblo cristiano, cual gesto de oración y penitencia, como atestiguan en la antigüedad autores como san Jerónimo. Cuanto más dirigimos la mirada y el corazón a la Jerusalén terrenal, más se inflama en nosotros el deseo de la Jerusalén celestial, verdadera meta de toda peregrinación”. Estás a tiempo, pues en la semana blanca varias parroquias, entre otras la de Guadalmar, peregrinan directamente desde Málaga.

Artículo "desde las azoteas" de Juan Antonio Paredes 

Autor: diocesismalaga.es