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Marruecos: libertad de culto pero no de evangelización

Publicado: 11/01/2017: 591

FIRMAS. Artículo de opinión de Josué Villalón, del Departamento de Comunicación de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN).

Marruecos es una monarquía hereditaria dirigida por la dinastía suní de los Alauí. El monarca actual es Mohammed VI, que tiene el título de emir y se considera descendiente de Mahoma. Más del 99% de la población del país es musulmana suní. Otros grupos religiosos, entre ellos judíos y cristianos, constituyen menos del 1% de la población. Los cristianos de todas las confesiones son unos 25.000 en todo el país.

Según el artículo 3 de la Constitución de Marruecos, el Islam es la religión del Estado. Se garantiza la libertad de culto pero está estrictamente prohibida la manifestación externa de otras religiones distintas del Islam. Se prohíbe el proselitismo y la distribución de materiales religiosos no islámicos. El artículo 220 del Código Penal prescribe un castigo de entre seis meses y tres años de prisión y una multa de entre 100 y 500 dinares (unos 13 euros) a todo aquel que trate de convertir a un musulmán.

Según recoge el “Informe Libertad Religiosa en el Mundo 2016”, elaborado por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, durante los últimos años se ha denegado la entrada al país o se ha deportado a ministros evangélicos y católicos. La Iglesia Católica desarrolla una admirable labor social y caritativa a través de varias congregaciones religiosas y las dos archidiócesis de Tánger y Rabat.

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