Son muchos los que afirman que la iglesia goza de grandes privilegios en España, sin embargo, la realidad es que no tiene ninguno, ni ningún régimen fiscal especial o único para ella sino que está sometida al régimen fiscal general como el resto de entidades no lucrativas como pueden ser: todas las oenegés, fundaciones, asociaciones de utilidad pública, etc. Una de las sentencias que más puede escucharse es: «la Iglesia no paga el IBI y tiene beneficios fiscales y privilegios…».