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FERMÍN NEGRE. Comentario al Evangelio de hoy, viernes 29 de mayo

Publicado: 25/05/2020: 43971

En algún momento de nuestra vida espiritual, o en más de uno, nos hemos topado frontalmente sin esperarlo con este encuentro entre Pedro y Jesús. Es un encuentro que siempre nos desarma… y que suele terminar con lágrimas en nuestros ojos al experimentar tanto amor.

¿Me amas? Es la pregunta. Jesús podía haberse regodeado en echarle en cara a Pedro su soberbia por decir que no le negaría, su seguridad en sus propias fuerzas. Nosotros funcionamos así. Hasta que no vemos a nuestros pies a quienes nos hicieron daño no descansamos. Triste recompensa.

A Jesús no parece importarle mucho nuestro pasado. Parece más interesado en lo que se puede convertir nuestro presente. Por eso, esa pregunta sobre el amor nos la hace cada día. No se puede vivir de rentas, del abrazo de ayer. Cada día necesita su propio abrazo. El amor es como la visión de la luna… crece o decrece. El amor que no se cuida diariamente termina por apagarse.

Si nos pregunta si le amamos es más bien para que podamos vivir psicológicamente con nosotros mismos, para llegar a perdonarnos y acogernos de verdad. Prometimos tanto y defraudamos tanto que ya nos daríamos por perdidos y sin remedio. A tres negaciones, tres preguntas de amor.

Pedro sentiría tanta vergüenza que no sería ni capaz de mirar a los ojos del Amigo traicionado. Pensaría que lo despediría, que se quedaría en la calle, como tantos hermanos nuestros que sufren ahora un ERTE que está derivando en un ERE. Pero Jesús no nos trata como empleados. Somos sus amigos. Lo único que nos dice es “Sígueme”.

No le importan nuestros fallos, nuestras debilidades, nuestras caídas. A él solo le importa nuestro amor. Con Pedro hoy te decimos: “Señor, tú lo sabes todos. Tú sabes que te quiero”.

¡Nos rezamos!

Fermín J. Negre Moreno

Sacerdote