NoticiaLiturgia

FERMÍN NEGRE. Comentario al Evangelio de hoy, miércoles 5 de agosto

Publicado: 03/08/2020: 112890

«¡Qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas»! Decía un profesor mío que para terminar una carrera universitaria «mejor codos que intelecto». Aquella mujer cananea sobrevivió, incluso a una primera reacción de Jesús que aún hoy nos choca.

Mi hermana mayor llevó a la procesión del Carmen a su hija y sobrina. Cuando pasaba la Virgen marinera, les dijo «pedidle lo que queráis». Mi sobrina de seis años gritó en su inocencia: «¡Un móvil!». La Virgen le concedió su deseo… pero diez años después. Salomón supo escoger mejor.

Situación. Una madre desesperada con una hija enferma. «Ten compasión de mí. Ayúdame». Solo le queda él. Todo lo demás le ha fallado. Y Jesús se hace el longuis. La mujer no recula. No está para peroratas. Sabe que es normal, que los judíos llamaban «perros» a los gentiles.

Pedir solo lo hacen los que se descubren vulnerables y mendigos, los que reconocen sus limitaciones y no van de autosuficientes. Cuesta pedir. Nos sentimos mejor cuando damos.

Buscar solo lo hacen los que desean profundamente algo. Para encontrar hay que marchar de lo establecido, soltar miedos, hacerse preguntas. Cuando el corazón busca, se topa con tesoros impensados.

Llamar sin cansarse, por muchas puertas que se cierren. Saber que tarde o temprano alguna se abrirá. Que se lo pregunten a los Testigos de Jehová.

¿Había escuchado esta mujer foránea aquello de «pedid, buscad, llamad»? Ella encarna la fe de quien no se da por vencida a la primera de cambio. Nanay de rendirse. Perseverancia en estado puro.

Aunque sean las migajas sobrantes. Hay para todos: para los hijos de Israel y los «perros» paganos. Jesús claudica ante su fe persistente.

Salir de nuestros círculos tribales y endogámicos para ser de todos. Corazón abierto, universal, realmente católico. En el fondo, todos somos extranjeros. Esta no es nuestra tierra definitiva.

Con nuestros hermanos inmigrantes, ¿levantamos fronteras étnicas o hay apertura mental y de corazón, vengan de donde vengan? Pregunta que duele.

Jesús no es de nadie y, a la vez, es de todos. Somos católicos.

¡Nos rezamos!

Fermín J. Negre Moreno

Sacerdote