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FERMÍN NEGRE. Comentario al Evangelio de hoy, viernes 7 de agosto

Publicado: 03/08/2020: 115789

Nada de circunloquios y verborrea. Directamente al grano. Parecen condiciones draconianas las que propone. Sin burdas engañifas. Cartas sobre la mesa.

Seguirle conlleva negarse a sí mismo. No se trata de desterrar el amor y respeto que te debes a ti mismo. No es autodespreciarte y encerrarte en una autoimagen negativa. Somos hijos amados. ¿Qué más se puede querer? No se trata de renunciar a tu identidad y a la esencia de tu yo, sino a tu ego narcisista.

Seguirle conlleva tomar la cruz. Quien ama sabe que en algún momento le tocará beber algún trago amargo. Copla antigua:

«Corazón que no quiera sufrir dolores
pase la vida entera libre de amores.
Corazones partidos yo no los quiero.
y si le doy el mío, lo doy entero».

Lo que salva no es la cruz, sino el amor y la entrega que llevó a Jesús hasta las últimas consecuencias. Amar, aunque a veces duela. Curiosamente, la cruz es camino, aunque nada codiciable, hacia la propia manumisión. Libertos para el reino. Y eso incluye liberar y abrazar a todos los que siguen crucificados.

Pones en Google «invertir en» y aparecen acciones, bolsa, bienes inmuebles, oro, obras de arte, hasta vino de alta gama. El evangelio brilla por su ausencia en los aproximadamente 59.100.000 resultados.

¡Vaya negocio poco rentable nos hemos buscado!

¿Quién no habla de ganar y perder, redituar y amortizar a tope los recursos y el tiempo? El tiempo es oro si se le saca beneficios económicos y materiales. Todo lo demás es perderlo. «¿A ti te dan algo por ir a catequesis?», le preguntaban a un joven. Vale si aumenta tu cuenta bancaria. ¿Queremos hacer, de verdad, productivas nuestras vidas?

Un hombre tuvo una gran cosecha y en su imaginario un futuro brillante y esnobista. ¿Para qué si esta misma noche te pedirán la vida? Ganar es perder. Perder es ganar. No puedes soplar y sorber a la vez. Lo que no se da, se pierde.

La persona más guapa del mundo no es la que gana el «Míster/Miss Universo», sino aquella de la que tú te has enamorado. Lo pierdes todo por tenerla contigo… y así, lo ganas todo.

¡Nos rezamos!

Fermín J. Negre Moreno

Sacerdote