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ORACIÓN. Comentario al evangelio de hoy, 24 de septiembre

Publicado: 21/09/2020: 29726

RAFAEL PALACIOS LÓPEZ

Y tenía ganas de verlo… Esta es la expresión con la que termina el evangelio de hoy refiriéndose a Herodes. En el evangelio nos refiere que estas ganas de verlo eran motivadas por las referencias de las maravillas que hacía Jesús. Y quizás también por el miedo y la culpa de haber decapitado a Juan y poder encontrarse con el milagro de que este hubiera vuelto a la vida.

Fuera como fuese estas ganas de ver a Jesús son una actitud que compartimos todos, aunque muchas veces no la hagamos conscientes en nuestra vida.

Hay personas que cuando tienen fuertes experiencias de oración, y otras precisamente por tener una gran sequedad y turbación en su tiempo orante, desearían ver a Jesús. Cada una por distintas motivaciones. Las primeras porque debido a la intensidad de la oración quisieran poder ver cara a cara al Señor y abandonarse totalmente al Él, dado que la experiencia íntima de Dios lleva a querer transcender nuestra propia naturaleza carnal. Las segundas, porque ente la turbación y el desconcierto les gustaría tener una certeza firme de quien ve y escucha a una persona humana.

Desde esta segunda perspectiva, muchas veces desearíamos ver a Jesús para que nos hablara con claridad en las distintas encrucijadas de la vida, o cuando la culpa se nos hace insoportable, o quizás, cuando nuestros errores del pasado no nos abandonan y no nos dejan avanzar. Es en todos estos momentos, y en muchos otros, cuando desearíamos poder ver al Señor, sentir su voz clara y su mano que nos sosiega y nos consuela, a la vez que nos apoya en nuestro camino.

Pues esta experiencia de deseo está puesta por el Señor en nuestra vida, para que nos preparemos a recibirle. Cuando fomentamos este deseo de Dios nuestro corazón se dilata y es entonces cuando nos hacemos capaces de poder recibir una gracia especial que sacie todos estos deseos que llevamos dentro.

Sabiendo esto, pensemos en nuestra oración cuantas veces, como Herodes, necesitaríamos ver a Jesús. Cuando seamos consciente de ello, aprovecemos ese deseo como un camino para ir descubriendo cada vez más quien es Jesús para mí en mi vida de cada día.

Rafael Palacios López

Diócesis Málaga

@DiocesisMalaga