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Aquel paraíso

Publicado: 28/11/2013: 3462

El ser humano se quema en su propia salsa. O sea, llevamos en nosotros la semilla de la la destrucción. Somos una permanente contradicción.

Por fin –según anuncian las agencias de noticias- se han cerrado los acuerdos básicos exigidos por las potencias occidentales para que el Irán de los ayatolahs pueda seguir enriqueciendo uranio, elemento básico en la fabricación del “arma atómica”.

La negociación ha sido larga y espinosa. Algunos países, como Israel, que ven peligrar, en un futuro, su propia existencia, advierten de que el sentido del valor de la vida humana de los radicales islamistas es distinto al de aquellas culturas que han bebido de los valores del Evangelio.

A lo largo de los meses los respectivos ministerios de asuntos exteriores emitieron mensajes esperanzadores, unas veces, y decepcionantes, otras. El último parece definitivo. De todas maneras, el acuerdo final no se firmará hasta pasados unos meses. ¿Se respetará, entre tanto, el intervalo? Solo cabe pedirle al Señor que, así sea. De mommento, el mundo de la política y las relaciones internacionales sigue su rutina y protocolo como si la amenaza autodestrutiva mundial fuera un supuesto teórico.

Si se me permite decirlo así, el ser humano se quema en su propia salsa. O sea, llevamos en nosotros la semilla de la la destrucción. Somos una permanente contradicción.

La solidaridad universal manifestada, por ejemplo, ante el tifón de Filipinas, se contradice con el horror que representa el angustioso “tercer mundo”. Un Salmo dice: “Engañoso es el corazón del hombre ¿Quién lo conocerá?"

Cuando, al final de la segunda guerra mundial, se hizo estallar la bomba atómica la humanidad alcanzó el cenit de la violencia conocida. Muchos historiadores creen que en aquella ocasión murió más gente que en el conjunto de todas las guerras anteriores.

El ser humano es la más perfecta de las máquinas existentes. Pero su mecanismo está roto por la ambición y el egoísmo. Ningún ideal ha podido situarlo en la primitiva “ley del amor” de sus principios. Sólo Jesús - en comunión con Jesús, quiero decir- es posible llegar a percibir recuerdos del paraíso perdido. Lo demás es muerte, como la propia Historia demuestra.
 

Autor: José Luis Navas


José Luis Navas

José Luis Navas, Periodista. Fue jefe de informativos en Radio Nacional de España y Radio Cadena Española; Director de RNE en Málaga, Delegado Territorial de RTVE en Andalucía. Puso en marcha el blog "Trending topic" el 15 de noviembre de 2012 y lo ha mantenido hasta días antes de su fallecimiento, el 13 de noviembre de 2015.

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