Busca la cruz que no se repita

Antonio Collado, vicario de la Promoción de la Fe y párroco de San Juan Bautista de Málaga, nos ofrece la Lectio Divina con el Evangelio del domingo 31 de agosto, 22º del Tiempo Ordinario (Ciclo A).

Lectura (Lectio) Tras la confesión de Pedro comienza la tercera parte del Evangelio de Mateo. El primero de los anuncios de la Pasión da pie a una nueva invitación al seguimiento. Me acerco a este pasaje sintiéndome instado por Jesús a seguirle con mayor radicalidad. Leo con atención el texto.

Meditación (Meditatio) Estos capítulos finales que comienzan como las dos partes anteriores del Evangelio, con la fórmula «desde entonces comenzó Jesús...» contienen la enseñanza del Maestro acerca de su destino sufriente y termina con la consumación de ese destino anunciado: la muerte y resurrección de Jesús. En el pasaje se muestra la reacción de Pedro y la respuesta de Jesús (vv. 22-23) y continúa con una instrucción más larga a los discípulos (vv. 24-28). Pedro, como en otras ocasiones, asume la tarea de portavoz del grupo para expresar el rechazo al anuncio de Jesús: «Dios no lo quiera, Señor; no te ocurrirá eso». Pueden ser las palabras de un amigo que no quiere aceptar un presagio nefasto o las de quien teme que el destino anunciado para el Maestro sea también el de aquellos que le siguen. Pero en el fondo se trata de un nuevo tentador que pretende apartar a Jesús de la voluntad del Padre. El apelativo “Satanás” recuerda a la última tentación del desierto (Mt 4,10). La respuesta de Jesús es clara, no es «Apártate, retrocede» como en las tentaciones, sino «Ponte detrás de mí» deja de pensar como los hombres y piensa como Dios. Es una renovación de la primera llamada que le hizo a él y a su hermano Andrés, “Venid detrás de mí” (Mt 4,19). La enseñanza de Jesús que sigue, explicita las consecuencias del seguimiento. Son varias: «renunciar a uno mismo» sugiere la idea de dejar de lado el propio proyecto personal; el «cargar con su cruz» no expresa sólo el ser capaces de sufrir por la causa de Jesús, sino la opción por una vida orientada, como la de Cristo, por la obediencia a la voluntad del Padre. El evangelista no anima a acoger un ideal de vida basado en la adicción al sufrimiento; el ideal propuesto es el de una vida que tiene como centro la entrega total, a ejemplo de Cristo.

Oración (oratio) De los rasgos de la persona de Jesús que he descubierto en el pasaje, ¿cuál me parece el más sugerente en este momento de mi proceso de fe? ¿Recuerdo algún momento de crisis de fe? Rezo desde el corazón para dejarme configurar más con el Señor.

Contemplación (contemplatio) ¿Cómo he sentido de nuevo la llamada del Señor a ser su discípulo? Agradezco esta nueva invitación del Señor y sintiéndome como Pedro desde el silencio, callo, adoro y doy gracias.

Compromiso (actio) ¿Podría Jesús recriminarme lo mismo que a Pedro?