Desde que se entregan los premios Carlomagno, creo, sin desmerecer a los anteriores premiados, que el galardonado de este año supera con creces todas las expectativas habidas y por haber.
El papa Francisco es, por mérito propio, el dignísimo receptor de dicho premio. Se dice que el Espíritu Santo nos manda el Papa que en cada momento necesita la Iglesia. Indiscutiblemente en estos momentos tan convulsos a nivel mundial, la voz del Papa Francisco es muy necesaria.
Tenemos que tener en cuenta que es una persona que cae bien y cala, por supuesto, a los creyentes pero, y eso es lo que me parece de mayor relevancia, a aquellos que se dicen no creyentes y escépticos.
Su discurso en la entrega del premio ha sido un discurso con suavidad a la vez que con firmeza, dándonos un "tirón de orejas" a todos, cuando hizo la pregunta clave. "¿Que le ha pasado a Europa?". Y es verdad ¿qué nos pasa?
Voy a reproducir las frases que más me han llamado la atención.
Se necesita una Europa que sea capaz de integrar dialogar y generar.
Tenemos que tener solidaridad que no hay que confundir con limosna.
Tenemos que amar a nuestros hijos con la cultura del diálogo.
Hay que poner fin a la vieja Europa y hacer una Europa social.
Urge crear coaliciones.
Todos tenemos un papel en la construcción del dialogo.
Los jóvenes no son el futuro, son el presente.
Esta ultima frase me llama la atención, y yo me la aplico, porque las personas que ya tenemos cierta edad, oímos a menudo aquello de "eso era en tus tiempos", a lo que yo respondo siempre. "aquello es pasado. Mi tiempo es aquí y ahora. Todavía estoy en este mundo".
Por eso mismo los jóvenes serán el futuro, pero no perdamos de vista que el futuro se construye en el presente.
