María Dolores Pérez con las comunidades campesinas de Zimbabwe, durante un reportaje del programa "Pueblo de Dios" de RTVE

Hoy domingo 12 de febrero, día de Manos Unidas, es un día para llevarnos a reflexionar qué es lo que estamos haciendo con este mundo maravilloso que Dios puso en nuestras manos. No es posible que haya tanta hambruna y necesidades vitales, como están sufriendo millones de hermanos nuestros. Pensándolo bien... ¡claro que es posible! La ambición y la falta de humanidad son las que nos llevan a estas situaciones.

He tenido la gran satisfacción de conocer a la misionera Mª Dolores Pérez, que pertenece a la congregación de las Misioneras Hijas del Calvario y que realiza su misión en Zimbabwe desde el año 1982. Tuve la oportunidad de intercambiar unas palabras con ella. Se la ve una persona extraordinaria.
Esta mañana la he escuchado en una entrevista, y ha hablado de los millones de niños que van a la escuela sin tomar alimentos y yo añado, caminando incluso kilómetros.

Ha hablado de mucho más, pero yo me he quedado con esto, será probablemente porque todo lo que atañe a los niños me conmueve especialmente, e inmediatamente, hago esta comparación.

¡Qué afortunados somos! Nuestros niños, gracias a Dios, van al cole desayunados, en autobús y en su mochila un bocata o un pastelito para que lo tomen a media mañana.

También una de las frases que ha dicho es la gran realidad: «Mientras unos luchan por adelgazar otros luchan para comer», ¡Qué incongruencia!

Por eso, tenemos que participar en la campaña de Manos Unidas. El lema de este año me parece muy acertado. Además, como dice la misionera: «El único dinero que no llega es el que no se da». Tener la certeza que el dinero que demos, llega.

Manos Unidas desde hace muchos años realiza muchos proyectos en el mal llamado tercer mundo, porqué digo mal llamado, porque Dios hizo nada más y nada menos que un solo mundo, hemos sido y seguimos siendo nosotros los encargados de dividirlo.

Pero, gracias a Dios, existen personas como la misionera Mª Dolores y ONG´s como Manos Unidas, que intentan en la medida de lo posible, paliar lo que los hombres desatienden. 

Seamos generosos y pensemos en cuántas necesidades hay por todo el mundo, granito a granito haremos granero.