Aunque con retraso, siento la necesidad de compartir con todos la meditación del día de los fieles difuntos.
Ya he hecho referencia en varias ocasiones, de mi libro de cabecera y creo que esta reflexión es muy oportuna.
Dice asi: «La vida esta llena de secretos. Hoy han nacido unos, y otros se despidieron de la vida; unos cerraron sus ojos, y otros los abrieron a la luz. Hoy han reido y gozado muchos, mientras otros sufrieron a gritos o silencio, esta mezclado en este mundo, penas y gloria, guerra y paz. Pero no todo pasa; no es todo como el ave,que no deja ni el rastro de sus alas en el aire. Hay algo que no pasa; son las obras que cada uno de nosotros realiza; sean ellas buenas o malas, quedan en nuestro recuerdo, en lo profundo de la conciencia, en la presencia de Dios. Y de cada una de esas cosas deberemos dar cuenta al Creador; para nuestro bochorno o para nuestro consuelo. Dicen que la mortaja no tiene bolsillos; pero es que las obras no nos siguen en la mortaja, sino en nuestra conciencia».
Es una sencilla y a la vez profunda meditación, que espero os sea útil.
