La Ordenación General del Misal Romano ofrece una clave general, de hondo significado litúrgico, sobre el sentido del ornato en las iglesias, que merece la pena meditar, en su número 292:

“El ornato de la iglesia ha de contribuir a su noble sencillez más que al esplendor fastuoso. En la selección de los elementos ornamentales se ha de procurar la verdad de las cosas, buscando que contribuya a la formación de los fieles y a la dignidad de todo el lugar sagrado”.