El sacerdote y delegado de Medios de Comunicación Social de Málaga, Rafael Pérez Pallarés, ayuda a profundizar en el Evangelio de hoy (Juan 15, 1-8).
Si sabemos cómo recibe gloria el Padre, ¿por qué en ocasiones no lo hacemos? Busquemos dar fruto. Pero no por nuestra cuenta y riesgo, sino estando unidos al Señor. Él es la vid, nosotros los sarmientos. Sin él no podemos hacer nada. Es curioso como la vida del cristiano que no tiene más fin que el de volverse sencillos en el amor y tiene marcada claramente la hoja de ruta, a veces la complicamos. Nosotros solitos. Es muy probable que en el fondo lo que ocurre es que no estamos unidos al Señor. Y eso es peligroso. Porque los sarmientos esos se secan, se recogen y se tiran al fuego. Y arden.

