El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 11 de julio, (Mateo 19, 27-29).
Dejar a un lado los afectos y los bienes es condición sine qua non para ser discípulo de Jesucristo. Solo desde la fe, esta pérdida es considerada ganancia. Así lo vivió san Benito de Nursia, el santo de hoy, abandonándolo todo y yéndose a vivir al desierto. Poco después, fundó el famoso monasterio de Montecassino, donde compuso su conocida regla. Tenía una hermana melliza, santa Escolástica, que fundó cerca un convento femenino. Se veían solo una vez al año, cuando pasaban una velada orando y discutiendo sobre asuntos espirituales. A pesar de la separación, ambos redescubrieron el regalo de ser hermanos de una forma nueva, en una nueva familia cien veces más valiosa: la de Cristo.
