El sábado 7 de mayo a la caída de la tarde la arquitectura de la catedral, piezas musicales de tres grandes maestros e imágenes de la Capilla Sixtina se fusionaron para facilitar la oración ante la cruz y el icono de la JMJ.
Entre las obras musicales que se interpretaron se encuentran piezas del Requiem y de la Misa de la Coronación de Mozart, la Cantata 147 de Bach o el Aleluya de Haendel.
