Detalle de San Román, cuadro de Zurbarán que lo inmortalizó con la lengua seccionada en su mano

El 18 de noviembre se celebra la fiesta del diácono san Román de Cesarea, mártir de comienzos del siglo IV. Durante la persecución de Diocleciano, exhortaba a los cristianos a no desfallecer y a seguir proclamando la verdad de Jesucristo frente a los cultos paganos.

Fue detenido por ello y sometido a diversas torturas como la de cortarle la lengua. Cuenta su leyenda que, no obstante, él siguió hablando a sus hermanos y animándolos en el martirio.

En esta Jornada Mundial del Pobre, viene bien recordar la labor de los diáconos, que tienen entre sus principales cometidos el de “entregarse a los diversos servicios de la caridad”. En Málaga contamos con un diácono que se ordenará el año que viene de presbítero y un total de 22 diáconos permanentes. Según el responsable de estos últimos, Andrés Serrano «nuestro trabajo se realiza principalmente por medio de Cáritas, Pastoral de la Salud y demás grupos parroquiales que necesitan de nuestra labor gratuita. Ofrecemos tiempo, acompañamiento y esperanza, para solucionar problemas como los que sufren las familias de nuestro entorno en Málaga y Melilla, las personas sin hogar, etc. Nuestra implicación es una obligación y una responsabilidad, a la que nos entregamos por amor a Dios, a la Iglesia y a los hermanos».

Lee aquí el artículo completo de Andrés Serrano sobre el diaconado permanente en Málaga.