Junio es un mes-telón que abre el escenario de la imaginación a un trébol de las cuatro hojas, al país de nunca jamás donde los relojes giran hacia la izquierda… a cualquier página inédita que siembre de verde el amarillo de cada día. Creo que fue un personaje de Kafka quien dijo «conozco tan bien mi futuro que es como si fuera pasado». Volver a vivir, revivir, anochecer junto al último telediario, saber que mañana todo volverá con el mismo slogan, con la misma tinta, con igual pluma, con el mismo sonido. Mañana será julio…