Jesús ha organizado personalmente su entrada en Jerusalén (Mt 21,1- 8). En ella, viene descrito como «manso», a través de una cita de Zac 9,9: “Mira a tu rey, que viene a ti, manso, montado en una borrica, en un pollino, hijo de acémila” (Mt 21,5). De esta manera Jesús se presenta y manifiesta en Jerusalén como el rey mesiánico anunciado.