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Orígenes de la Iglesia de Málaga

Teatro romano de Málaga
Publicado: 26/10/2017: 1082

Breves apuntes sobre el origen de la Iglesia en Málaga por el historiador y sacerdote Rafael Gómez Marín.

El Libro de los Hechos de los Apóstoles, como primera Historia de la Iglesia, nos dice:

En Jerusalén se multiplicaba considerablemente el número de los discípulos. Los que se habían dispersado, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía… y les anunciaban la Buena Nueva del Señor Jesús… pues así nos lo ordenó el Señor : “Te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra”…

A partir de estas palabras y de este momento, los apóstoles se dirigen a distintos lugares del mundo conocido y sus discípulos se van dispersando, especialmente por la zona del Norte de África, donde se crean muchas y florecientes comunidades cristianas.

Así vemos el cristianismo en Cartago, Túnez, Orán…. y en el Rusadir (hoy Melilla).

Época romana

No se tiene noticia de la llegada del Cristianismo a esta tierra, posiblemente por la predicación de los siete varones apostólicos, discípulos de San Pablo, que al llegar al Norte de África, dieron el salto a España, y se extendieron por Andalucía.

Según nos dice la tradición, Cecilio, presidía la Iglesia de Ilíberis (Granada); Torcuato quedó en Acci - Face Retama (Guadix); Indalecio, se estableció en los alrededores de Urci, Portus Magnus (Almería), al frente de estas comunidades; Eufrasio, se había asentado en Iliturgis (Jaén); Segundo, en Abla (Guadix) y Tesifonte en Vergi (Berja), Murgis (El Ejido - Almería) y otras que se iban formando por cristianos procedentes de África. Y aunque no consta la estancia y permanencia de algunos de ellos e Málaga, se deduce su entrada por esta zona más costera, y además porque en la época ya de San Patricio constatamos una Iglesia adulta y organizada. Lo que nos da a entender que Patricio no fue el primer obispo de Málaga, aunque hoy, cuando no tenemos otros datos históricos, así tengamos que decirlo.

La venida de los siete varones apostólicos por tierras de Andalucía se encuentra consignada ya en los siete calendarios mozárabes publicados por dom Ferondin, que cree pueden derivar de documentos del siglo V.

El cristianismo penetra en España desde el Norte de África, cuando aún estaba fuera de la Ley Romana, y es objeto de persecución por toda la Península, y se constata en Málaga el martirio de San Ciriaco y Santa Paula. De forma que podemos decir, sin temor a equivocarnos,  que “la fe nos vino del mar”.      

San Patricio

Los primeros datos que tenemos de la Diócesis de Málaga, se remontan al siglo IV, cuando el Cristianismo se ha romanizado y adoptado el latín como lengua para unificar el Imperio.

La conquista de la Península Ibérica comenzó con una guerra contra los cartagineses: la segunda Guerra Púnica. Se suele llamar época de la conquista el período de tiempo comprendido entre el 218 a. C. y el 19 a. C., en que quedó todo el país bajo el dominio romano. Aunque cada región tenía sus tradiciones, costumbres, formas de vida y sus giros y pronunciación propia, de forma que Cicerón hacía referencia al extraño acento con que los hispano-romanos de la Bética pronunciaban el latín, acento que calificaba de pingue quiddam sonantibus atque peregrinum (con cierto sonido pastoso y extraño).

Su primer obispo San Patricio, consta históricamente, por la firma estampada en las Actas del Concilio de Elvira, quien, a su vez, iba acompañado de Felicísimo, presbítero de Teba; León, presbítero de Acinipo (Ronda la Vieja); Januariano Barbe, de Singilia Barba (Antequera) y Januario, presbítero de Iluro, Álora  .
Los obispos firman por orden de antigüedad, por lo que deducimos que Patricio sería obispo de Málaga sobre el 290, ya que firma antes que Osio, obispo de Córdoba, que lo fue desde el año 294. Todo ello demuestra que, ya a finales del siglo III, el cristianismo estaba solidificado y organizado en estas tierras, por lo tanto, su inicio hay que calcularlo bastantes años antes, aunque, de momento, no tenemos datos.

Si “la tierra de Málaga tenia su Pastor antes de la persecución de Diocleciano, inferimos haber sido esta Iglesia una de las instituidas por zelo de los primeros Apostolicos”.  

Las Actas, firmadas en las Idus de Mayo, nos permiten conocer la existencia de 37 comunidades cristianas organizadas en la Hispania de finales del siglo III y IV, que, terminada la Semana Santa, concurrieron con sus representantes a Elvira, para consolidar el cristianismo en sus territorios.

En este Concilio se constata una “situación cristiana” en las comunidades urbanas, mientras que las masas campesinas, débilmente romanizadas y evangelizadas, seguirían probablemente sus viejos cultos indígenas, como se aprecia en sus cánones o disposiciones.

“Como los ministros de los emperadores anduviesen buscando con toda diligencia a los obispos que habían participado en el reciente concilio, para expulsarles de España, según lo tenían mandado, Patricio, no para escapar de la muerte, sino para ser más útil a la causa de Dios y para cumplir los consejos evangélicos, se vio obligado de andar de acá para allá. Por fin, abandonando la sede episcopal con inmensa amargura, se dirigió hacia las Galias y habitó junto a los auvernios. Finalmente, aureolado de gloria por sus virtudes, pasó a unirse con el Señor el día 16 de marzo alrededor del año 307 de nuestra era. A fin de fomentar la piedad y la devoción hacia un Pastor tan admirable, el Papa Gregorio XVI, decretó su culto público”.

“Patricio, obispo de Málaga… según los últimos documentos descubiertos, - en opinión de Carter - parece ser que murió martirizado en esta ciudad, durante la persecución de Diocleciano”. Lo que no consta en documento alguno, ni él aporta esos “documentos descubiertos”.

Hay datos también, aunque muy legendarios pero verosímiles, de la vuelta del Obispo Patricio de la ciudad de Elvira, terminado el Concilio. Se dice que al llegar a Alhama tomó el camino hacia Vélez, en cuyo intermedio se encuentra la ciudad de Zalia, en el término municipal de Alcaucín, donde se paró para visitarla.  Zalia venía a ser el refugio seguro, en medio de un valle despoblado por donde pasaba un bullicioso y activo tráfico arriero, por ser una posta en el camino para las recuas que comerciaban entre el país interior y el litoral malagueño.

Primera Visita Pastoral

Aquí se entrecruzan la historia y la leyenda para narrar una visita pastoral del primer obispo de Málaga, San Patricio, a este poblado - fortaleza, a su regreso del Concilio de Elvira.

“Pero los perversos habitantes se opusieron a oir los sermones de su pastor y lo expulsaron del recinto amurallado”. Con motivo del rechazo de sus moradores a escuchar la palabra del obispo, el lugar fue atacado de serpientes, por lo que sus habitantes tuvieron que abandonarla. Zalia se convirtió en sede representativa de la profunda crisis de espiritualidad cristiana del siglo IV.

Rafael Gómez Marín