Un problema ignorado nunca es un problema resuelto, pero en las drogodependencias el tema se refuerza con el relativismo, que es el instrumento más perverso y eficiente para anestesiar la conciencia social, pues condiciona una indiferencia que determina la falta de interés por la información, y por lo tanto el desconocimiento de las trágicas consecuencias que provoca y, de manera selectiva, las herencias genéticas con la que estamos programando a las futuras generaciones.