Fano ilustra el Evangelio

Antonio Collado, Vicario de la Promoción de la Fe y párroco de San Juan Bautista de Málaga, nos ofrece la Lectio Divina con el Evangelio del próximo domingo, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Lectura (Lectio) El Evangelio de Juan no incluye un relato de la institución de la Eucaristía. Es en el capítulo sexto y especialmente en estos versículos finales donde nos ayuda a profundizar en el sentido de este sacramento. Leo con atención para apropiarme del texto.

Meditación (Meditatio) En este largo discurso del “pan de vida” (Jn. 6, 26-59) Jesús se identifica con el alimento “pan” que Dios ha dado a la humanidad “bajado del cielo” y que es preciso asimilar desde la fe “comer” para tener vida eterna. El discurso da un salto cualitativo cuando Jesús asegura que ese pan que Él da es su “carne”. Según la visión bíblica “carne” designa a la persona entera en su condición mortal. El Verbo de Dios se humanizó hasta las últimas consecuencias (Jn 1,14). Es decir, el pan del que habla Jesús es Él mismo, su propia vida entregada desde su encarnación hasta su muerte. Me detengo en la reacciones de los judíos ante estas palabras y en las objeciones que presentan a estas afirmaciones de Jesús. Es el realismo del lenguaje lo que provoca el escándalo; pudo ser porque las tomaron al pie de la letra y las reducen a su sentido material. O, por el contrario, han captado perfectamente su significado simbólico y rechazan a Jesús con el salvador crucificado. Curiosamente, la explicación que Jesús ofrece repite las expresiones que tanto han irritado a los judíos. Y además a la invitación a “comer la carne” se añade también la necesidad de “beber la sangre”, algo abominable para la mentalidad bíblica. En efecto, la sangre era identificada con la vida y por tanto pertenecía a Dios, se podía derramar sobre el altar de los sacrificios, con ella se asperjaba al pueblo pero jamás se consumía. Jesús es la víctima inmolada cuya muerte violenta se ha convertido en fuente de vida. Es interesante no pasar por alto la promesa de los vv. 56-57. Aquí el alimento es el que asimila al alimentado, contra toda la lógica de la experiencia diaria de la vida, posiblemente esta afirmación esté inspirada en “las fórmulas de alianza” (Jr 31,33). Esta “nueva alianza” no sólo elimina toda distancia ente Jesús y el creyente, sino que apunta hacia el misterio de comunión de la Trinidad.

Oración (oratio) ¿En qué noto que la celebración de la Eucaristía alimenta mi relación personal con Jesucristo? Repito desde el corazón: «El que come mi carne… vive en mí y yo en él».

Contemplación (contemplatio) Me recreo desde el silencio y la adoración en los aspectos del misterio personal de Jesús que he descubierto hoy con más claridad.

Compromiso (actio) ¿Cómo oriento mi compromiso cristiano desde estas palabras de Jesús? ¿Qué significa según ellas vivir “eucarísticamente”?