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La Diócesis de Málaga

Publicado: 02/06/2022: 690

ORIGEN

La Diócesis malacitana tiene su origen a principios del siglo IV, como se constata en el Concilio celebrado en Ilíberis (Elvira), ciudad de la Bética, situada cerca de la actual Granada, poco después del año 300. En sus actas aparecen las firmas de Patricio (San Patricio), Obispo de Málaga, y los presbíteros Felicísimo de Teba, León de Ronda la Vieja y Januario de Álora o Alhaurín.

A principios del siglo VII, sufragánea del Metropolitano de Sevilla, consta la división eclesiástica de la España goda, realizada por el rey Wamba: "Ex Wambae regis limitibus. Metropolis Ispali subditae: Italica (Santiponce), Assidona (Cadiz), Elepla (Niebla), Malaga (Málaga), Elberris (Granada), Astigi (Ecija), Corduba (Córdoba), Egabro (Cabra) & Tuccis (Martos)". Y añade los límites diocesanos, "Malaga teneat de Data usque Malcocam, de Fenna usque Sedes Campo". En la segunda mitad del siglo VII, en el Concilio XIII de Toledo, se hace una verificación de la división de las diócesis. En esta época goda hay seis obispos, desde el año 578 al 711.

Durante la dominación árabe, del 838 al 1486, sólo aparecen nueve obispos, algunos de ellos titulares, auxiliares de Sevilla y al cargo de este territorio de misión. La lista de los mismos durante la dominación árabe aparece con fechas muy espaciadas y termina con D. Rodrigo de Soria, quien falleció unos días antes de ver su Diócesis liberada.

Conquistada Málaga el 18 de agosto de 1487, queda encargado de reorganizar la Diócesis D. Juan Bermúdez, Deán de Canarias, mientras llega el primer Obispo, D. Pedro Díaz de Toledo y Ovalle. Los Reyes disponían de todo lo necesario para el ordenamiento de las ciudades, durante el asedio, e incluso se preparaba todo lo necesario para el comienzo del culto. Tras la toma de Granada, se reorganizó de forma definitiva todo el territorio nacional y se hizo una nueva estructuración eclesiástica. Málaga recuperó los territorios de su Diócesis reconquistados antes que la sede episcopal y que venían siendo administrados por Sevilla. Posteriormente pasó a formar parte de la Archidiócesis de Granada y del Real Patronato de Granada.

En la propia ciudad, capital de la vida cristiana, quedaron de inmediato fundadas las primeras cuatro parroquias bajo la advocación de: Nuestra Señora de la Encarnación; Apóstol Santiago; San Juan Bautista; y los Santos Mártires San Ciriaco y Santa Paula. También las parroquias rurales se iban erigiendo bajo distintas advocaciones, a veces debido a devoción particular de los primeros núcleos cristianos que se avecindaban en los lugares recién conquistados a los sarracenos; a veces también porque eran devociones muy en boga en aquella

época como la devoción al Salvador o a Santiago Patrón de España, Santa Ana, San Roque, etc. Muchas de las parroquias principales llevan título de Nuestra Señora de la Encarnación. El hecho de haber puesto numerosas iglesias del Reino de Granada bajo el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios en las entrañas purísimas de la Virgen María, obedece muy probablemente a un hecho devocional de los Reyes castellanos Fernando e Isabel, Patronos de estas iglesias.

Muchas de las parroquias rurales fueron surgiendo como filiales o ayuda de las parroquias de los principales núcleos urbanos que ya figuraban como cabeza de las distintas Vicarías prefiguradas desde un primer momento. Así lo eran: Antequera, Ronda, Vélez, Coín, etc. y por supuesto, las de la capital, Málaga, que también atendían a amplísimas zonas del campo y de la costa.

TERRITORIO

Durante siglos, la Diócesis comprende las tierras de la jurisdicción de Málaga, a excepción de Alameda y el arciprestazgo de Campillos, que quedan en Sevilla, y Villanueva de Tapia, bajo la jurisdicción de Córdoba. Sin embargo, tuvo agregados los pueblos del arciprestazgo de Olvera y Grazalema, de la jurisdicción de Cádiz, y Zafarraya y Ventas de Zafarraya, del término de Granada, hasta el 25 de noviembre de 1958, en que se hizo un reajuste de términos diocesanos y llegan a coincidir Provincia civil y Diócesis, más la Ciudad Autónoma de Melilla, que también forma parte de la Diócesis.

La Diócesis está divida en dieciséis arciprestazgos; uno de ellos, Melilla, por razones históricas y por la situación especial (situada geográficamente en el continente africano), es asimismo Vicaría Territorial. El total de parroquias es 251.

Ciudad

1. Arciprestazgo Sta. María de la Victoria (11 parroquias)

2. Arciprestazgo Cristo Rey (7)

3. Arciprestazgo Virgen del Mar (10)

4. Arciprestazgo Los Ángeles (11)

5. Arciprestazgo San Cayetano (16)

6. Arciprestazgo San Patricio (10)

Zona de Álora y Coín

1. Arciprestazgo Álora (15)

2. Arciprestazgo Coín (11)

3. Zona de la Costa Occidental:

3.1. Arciprestazgo Fuengirola-Torremolinos (15)

3.2. Arciprestazgo Marbella-Estepona (18)

4. Zona Ronda Ciudad / Serranía de Ronda:

4.1. Arciprestazgo Ronda y Serranía (33)

5. Zona Antequera / Archidona-Campillos:

5.1. Arciprestazgo Antequera (15)

5.2. Arciprestazgo Archidona-Campillos (20)

6. Zona Axarquía:

6.1. Arciprestazgo Axarquía Interior (23)

6.2. Arciprestazgo Axarquía Costa (23)

7. Vicaría Melilla:

7.1. Arciprestazgo Melilla (6)

POBLACIÓN

El territorio de la Diócesis de Málaga ocupa una superficie de 7.320 km², siendo su población total de 1.784.000 habitantes.

HISTORIA RECIENTE DE LA DIÓCESIS

Obispos del siglo XX

En la historia contemporánea de la Diócesis sobresale la figura del Obispo San Manuel González García, llegado a Málaga el 7 de diciembre de 1915, como Auxiliar de D. Juan Muñoz Herrera. Al hacerse cargo de la Diócesis, el 15 de agosto de 1920, le imprimió un estilo renovador, aportando logros que todavía perduran. Convencido de que el Seminario es el verdadero motor y aún el corazón de la Diócesis, quiso levantar un nuevo edificio, que se inauguró aún sin concluir en el curso 1924-1925. Este emblemático inmueble ha sido objeto de una importante rehabilitación, que ha recuperado y recreado elementos antiguos y se ha enriquecido con otros nuevos. Actualmente se usa como Casa Diocesana de espiritualidad.

Vacante la sede malacitana por cese de D. Manuel González, fue nombrado para ocuparla D. Balbino Santos Olivera el 5 de agosto del año de 1935. Antes de un año, un gran número de sus sacerdotes, de sus seminaristas y muchos fieles recibieron la corona del martirio por el mero hecho de ser fieles al Evangelio. Más de 2.000 creyentes murieron también, víctimas de la violencia intolerante, y los cuerpos de muchos de ellos descansan en una capilla de la Santa Iglesia Catedral.

D. Ángel Herrera Oria fue consagrado Obispo de Málaga en 1947. Entre otras obras llevadas a cabo con verdadero celo pastoral, sembró por toda su

diócesis escuelas rurales (250, en las que se instruyó a 25.000 personas analfabetas) y proyectó la mirada de la diócesis hacia el mundo misionero, sembrando la inquietud espiritual trascendente en el clero. Creó una Escuela Sacerdotal, con la idea de preparar en ella sacerdotes que se dedicaran a la acción social. Erigió parroquias nuevas, puso en marcha numerosos centros sociales y colegios, hizo una gigantesca promoción de la vida religiosa y litúrgica, y supo implicar a los seglares creyentes en la colaboración a las diversas obras diocesanas. Aún bajo el episcopado de D. Ángel Herrera, fue nombrado obispo auxiliar D. Antonio Añoveros y Ataun, el año 1952.

Le sustituyó D. Emilio Benavent y Escuin, nombrado anteriormente obispo auxiliar de la diócesis en 1954. En 1960 fue designado Obispo coadjutor. Seis años más tarde, sustituyó, como Administrador apostólico, a Monseñor Herrera Oria, que había sido creado cardenal por Pablo VI el 25 de enero de 1965.

En 1970 ocupó la sede malacitana D. Ángel Suquía, que fue trasladado al Arzobispado de Santiago el 13 de abril de 1973.

El 14 de abril de 1973, el papa Pablo VI nombró obispo de Málaga a D. Ramón Buxarráis Ventura. Aquí desarrolló su labor apostólica, intensificando las líneas de la piedad cristiana y preocupándose de la caridad social a través de Cáritas. Conocedor por propia vivencia de las necesidades espirituales de los países Ibero-Americanos, consiguió enviar sacerdotes a algunas zonas de misión y así, la Diócesis de Málaga hizo suya la tarea evangelizadora y el compromiso formal de trabajar en el distrito venezolano de Caicara del Orinoco. Renunció a la mitra de Málaga en el verano de 1991.

Tras la dimisión de D. Ramón Buxarráis, D. Fernando Sebastián y Aguilar fue nombrado Arzobispo-Administrador Apostólico del Obispado de Málaga. Inició la campaña de “Templos para la Málaga del futuro”, a fin de dotar de complejos parroquiales apropiados a las nuevas barriadas de expansión de la capital y a las ciudades de la costa. Su apoyo constante al Seminario llevó a la consolidación y remodelación de los edificios del mismo y supuso un crecido estímulo para la pastoral vocacional.

Obispos del siglo XXI

El 26 de marzo de 1993, el papa Juan Pablo II nombró obispo de Málaga a D. Antonio Dorado Soto. Entre las tareas pastorales más importantes que llevó a cabo en la diócesis destaca la creación del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Pablo, tutelado por la Facultad de Teología de Granada; la continuación de la campaña “Templos para la Málaga del futuro”; y la inauguración de la Casa Sacerdotal, junto al Obispado, que había comenzado su antecesor.

Por lo que se refiere al actual pastor de la Diócesis, Mons. Jesús Catalá Ibáñez, el 10 de octubre de 2008 fue nombrado Obispo de Málaga, tomando posesión el 13 de diciembre de ese año. Mons. Catalá nació en Villamarchante, archidiócesis y provincia de Valencia (España) el 22 de diciembre de 1949. Ingresó a los once años en el Seminario diocesano de Valencia, donde cursó el bachillerato elemental y superior (1961-1967) y los estudios eclesiásticos (1968-1974). Fue ordenado diácono en 1973, ministerio que ejerció durante tres años. Obtuvo la Diplomatura en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca (1973) y la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia (1976). Recibió la ordenación sacerdotal, el 3 de julio de 1976, siendo nombrado párroco de los pueblos de Rotglá y de la Granja de la Costera. Simultaneó este ministerio con el de profesor de Religión en un Instituto de Enseñanza Media y en el Seminario Menor, en Xátiva. En 1978 fue destinado a la Delegación diocesana de Pastoral Vocacional, colaborando al mismo tiempo con el equipo de formadores del Seminario Diocesano y con la Delegación diocesana del Clero. Fue profesor de Religión en el Instituto de Enseñanza Media "Luis Vives" de Valencia. Obtuvo la Licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad de Valencia (1981), donde colaboró en investigaciones publicadas por el Departamento de Historia de la Psicología. Participó en los Congresos Internacionales de Psicología celebrados en Alicante-España (1981) y en Munich-Alemania (1985).

En 1982 fue nombrado párroco de "San Carlos Borromeo" de Albal, colaborando simultáneamente con las Delegaciones diocesanas de Pastoral Vocacional y de Catequesis. Enviado a Roma para ampliar estudios, residió en el Pontificio Colegio Español de San José y colaboró en la parroquia romana de “San Paolo della Croce". En la Pontificia Universidad Salesiana realizó los cursos de doctorado en Teología Pastoral y Catequética (1984-1986). Participó como asistente de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos (Vaticano) en la Asamblea Extraordinaria de 1985, colaborando a tiempo parcial hasta 1986 y desde 1987 como Oficial de dicha Secretaría. Desde entonces, y hasta su nombramiento episcopal, participó en todas las Asambleas sinodales: sobre los Laicos (1987); sobre la Formación sacerdotal (1990); para Europa (1991); para África (1994); sobre la Vida consagrada (1994); para el Líbano (1995). Ha publicado varias colaboraciones y artículos sobre temas sinodales y dado diversas conferencias sobre estos temas. En 1996 obtuvo el Doctorado en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, con una tesis sobre el análisis de revista “Concilium”. Ha acompañado al Santo Padre en tres viajes apostólicos a África: Costa de Marfil (1990), Angola (1992) y Uganda (1993).

El 25 de marzo fue nombrado obispo titular de Urusi y auxiliar del Arzobispo de Valencia, siendo ordenado el 11 de mayo de 1996 en la catedral de Valencia (España). El 27 de abril de 1999 fue nombrado Obispo de Alcalá de Henares. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión episcopal de Relaciones Interconfesionales (1996-1999), de la de Enseñanza y Catequesis (1996-

2005), de la de Seminarios y Universidades (1999-2002), de la Doctrina de la Fe (2002-2005). Ha sido Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral (2005-2011), de la Comisión Episcopal para el Clero (2011-2017); de la Comisión Episcopal de Vida Consagrada (2017-2020); Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia desde 2005 hasta el presente; y miembro de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia desde marzo de 2017.

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