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Felisa Padilla Muñoz, feligresa de Melilla, condecorada por el Rey

Publicado: 21/06/2024: 1466

Mérito Civil por Labor Social

Por el décimo aniversario de la Proclamación de Su Majestad el Rey, se ha reconocido por parte de la Corona las virtudes cívicas de numerosos españoles, entre ellos, la feligresa de Melilla Felisa Padilla Muñoz, de 77 años, quien trabaja desde hace más de medio siglo por los más vulnerables, especialmente mujeres y niños. Felisa recibió la condecoración de manos del Rey, Felipe VI.

«Ayudar a los demás te da el ciento por uno. En ese intercambio está Dios»

Sus Majestades los Reyes, acompañados por Sus Altezas Reales la Princesa de Asturias y la Infanta Doña Sofía, han presidido el acto de imposición de condecoraciones de la Orden del Mérito Civil, en el que han sido condecorados diversos ciudadanos, personas de las 17 comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas: Ceuta y Melilla, perteneciente esta última a la Diócesis de Málaga. Junto a Felisa Padilla, de Melilla, han sido otras ocho mujeres y diez hombres de edades entre los 35 y los 89 años. Como recoge la Casa Real, la Orden del Mérito Civil fue instituida por el Rey Don Alfonso XIII, por Real Decreto de 25 de junio de 1926, para premiar “las virtudes cívicas de los funcionarios al servicio del Estado, así como los servicios extraordinarios de los ciudadanos españoles y extranjeros en el bien de la Nación”.

Como el Rey destacó, en su alocución, que «el servicio, el compromiso y el deber han sido los pilares de mi desempeño como rey. Por eso servicio, compromiso y deber es el lema que he elegido para este aniversario (...)» 

Felisa, de 77 años, es voluntaria social con las Religiosas de María Inmaculada y con Cáritas. Lleva toda una vida trabajando por la alfabetización y la inserción laboral de mujeres en la ciudad autónoma, especialmente en el barrio de El Monte. Felisa ha sido reconocida por su continua labor de acogida y ayuda a los más desfavorecidos, que realiza "de manera altruista", como se hizo saber en su semblanza. «Ha trabajado mucho por la integración de la población musulmana de Melilla, sobre todo con mujeres y niños», se destacó al presentarla. 

Como ella misma explica a diocesismalaga.es, «empecé esta aventura tras la muerte de mi madre. Yo tenía veinte años y las monjas, que la querían mucho, fueron mi mayor ayuda para superar su pérdida. Mi padre me animó a hacer algo con ellas y empecé a echarles una mano en la atención a las chicas, sobre todo musulmanas, que vivían en el barrio de El Monte María Cristina. Junto a otras chicas y las religiosas, organizadas por la hermana María Luisa Lucena, les dábamos clases y les enseñábamos de todo. Estaban sin escolarizar y conseguimos que incluso, muchas, fueran a la Universidad», cuenta con mucha alegría. Aún recuerda, como un gesto significativo, que leían el Corán para poder comprender mejor su religión y el trato con ellas. «Los mejores años de mi vida han sido allí. Le diría a cualquier persona que lo que más feliz te puede hacer es esto. Ayudar a los demás te da el ciento por uno. Cada uno en lo que pueda. Tú le estás ayudando a esa situación que le está haciendo sufrir, pero no solamente es eso, sino que sientes tanto agradecimiento, que te da el ciento por uno. En ese intercambio, ahí está Dios, ahí es donde está. En ese intercambio que tú estás haciendo con tu corazón abierto y la otra persona respondiéndote desde su fragilidad, en ese momento de necesidad de la otra persona, ahí es donde está Dios. No lo busques en muchas parafernalias, no. Dios es lo más sencillo».

Entre las anécdotas del día, Felisa cuenta que le emocionó mucho ver el trato de la infanta Doña Sofía con uno de los condecorados más mayores, «estuvo con él, atendiéndole y escuchándole toda la comida, con un trato delicado y amabilísimo que me emocionó», relata. Y también el intercambio cercano con el Rey al imponerle la condecoración, ya que no llevaba cordón e intercambiaron un cambio de instrucciones de forma simpática y distendida, que cuenta cómo la reina Letizia escuchaba con una sonrisa.

La Casa Real ha publicado un resumen del acto de entrega de las condecoraciones:

Felisa vive su fe en la parroquia del Sagrado Corazón, ha dedicado su vida profesional a Cáritas, aunque ahora se encuentra jubilada, pero su labor social no se ha detenido. En la actualidad sigue ayudando a las Religiosas de María Inmaculada en la atención para inserción laboral de mujeres vulnerables. «Sigo con mis monjas. Esto ha sido mi vida desde que era pequeña hasta ahora. Son para mi un referente. Para mi todas lo son, pero aquella mujer que Dios puso en mi camino cuando yo era joven, María Luisa, me inculcó unos valores preciosos. Ella fue la que me descubrió quién era de verdad Jesucristo», explica emocionada.

Con ocasión de este reconocimiento, han sido muchas las felicitaciones recibidas por Felisa, también en redes sociales, como esta de Cáritas Española:

 

Ana María Medina

Periodista de la diócesis de Málaga

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