Comentario al Evangelio del domingo

“¡Ven, Espíritu Santo!”

José Javier García, párroco de Mollina y Fuente de Piedra - 04/04/2013 Actualizado a 22/05/2013. 36397 vistas.

Celebramos hoy la solemnidad de Pentecostés; la fiesta del Espíritu Santo. Algunos se pueden preguntar el porqué de la importancia de este día. ¿Quién es el Espíritu Santo? A veces se le ha llamado el “gran desconocido” de nuestra Iglesia, y es toda una paradoja, puesto que sin Él no seríamos lo que somos. La misma obra del Señor no hubiera sido posible sin la presencia del Espíritu. Pero además, nuestra tarea como cristianos sería imposible sin el Espíritu Santo. Sólo hay que asomarse a nuestras celebraciones para ver que siempre invocamos al Espíritu Santo al inicio; la misma “Palabra de Dios” lo es porque ha sido inspirada por el Espíritu; los sacramentos hacen presente al Señor gracias también al Espíritu, …y así un largo etcétera. La Palabra de Dios deja muy claro que fue la fuerza del Espíritu la que movió a los apóstoles, todavía inseguros y asustadizos, para salir a las calles y plazas, y anunciar la Resurrección de Cristo y su obra salvadora. El Evangelio que hoy se proclama en la Misa nos cuenta que… “Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. En esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”.

Cristo ha resucitado y nos da su Espíritu, y es ese Espíritu el que mueve la Iglesia; el que está detrás de la evangelización de nuestro mundo; el que nos hace posible llamar a Dios “Padre”, y seguir al Señor como cristianos que somos. Pidamos en este día ser dóciles a la acción del Espíritu Santo en nosotros, como la Santísima Virgen María en el cenáculo, reunida en oración con los apóstoles, ¡Ven Espíritu Santo y enciende en nuestros corazones el fuego de tu amor! ¡Feliz día de Pentecostés!